sábado, 12 de diciembre de 2015

Poder sobre poder




Aprendí en el colegio que las democracias modernas, se basaban en la separación e independencia de los tres poderes del estado: ejecutivo, legislativo y judicial.

Esto fue escrito por los enciclopedistas franceses  contemporáneos a la revolución francesa y asumido, casi simultáneamente, en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, al otro lado del Atlántico.

La separación ha estado presente en los escritos constitucionales que han existido en nuestro país, desde sus albores, por allá a fines de la segunda década del siglo XIX. Y con esta separación, Chile ha enfrentado, incluso, guerras externas sin que alguien pensara en lo contrario.

Sólo en 1891, los poderes legislativo y ejecutivo entraron en pugna, al no respetarse mutuamente los límites, con sangrientos resultados. Pero la Constitución de 1925, siguió firme esta tradición. Así nuestro largo y angosto país, desarrolló una democracia, que era admirada y envidiada desde el Río Grande al sur.

Tanto el poder ejecutivo y el poder legislativo, eran elegidos periódicamente en votaciones libres, informadas y con voto secreto. El sistema daba garantías a todos los sectores de la sociedad y era el pueblo el actor soberano de donde emergía la legalidad y legitimidad, para que estos poderes pudieran ejercer sus mandatos.

El período de oscurantismo democrático que Chile vivió durante 17 años, nos legó una constitución que ha causado resquemores desde 1980, cuando fue promulgada. Durante el gobierno de Ricardo Lagos, se efectuaron las mayores modificaciones y, con más o menos tropiezos, nos ha acompañado hasta hoy.

Durante el gobierno de Michelle Bachelet se han dedicado horas y horas anunciando un eventual cambio de esta Constitución. Reuniones, conferencias de prensa, tiempo en los noticiarios de la TV, editoriales en la prensa escrita y mucho más, tal vez demasiado, han marcado este incipiente interés en tener una nueva carta fundamental.

Personalmente, he seguido todo el trayecto de las noticias sobre el eventual cambio. Sin ser experto en el tema, encuentro que el esfuerzo que implica, no se justifica, dado que lo que hoy tenemos, nos ha permitido poder convivir, en democracia, durante un cuarto de siglo y no se vislumbran nubarrones en el futuro, como para ponerse en guardia a este respecto. O sea, bastaría, tal vez, algunos cambios.

La semana pasada, un grupo de parlamentarios de derecha presentó, ante el Tribunal Constitucional, un recurso para determinar la constitucionalidad de unas partidas incluidas en el proyecto de presupuesto para la Nación, en 2016.

El Tribunal acogió dicho recurso, escuchó a las partes y, posteriormente, falló, dándole la razón al grupo de parlamentarios de derecha. En otras palabras, determinó inconstitucional, lo que el Congreso había aprobado, en pleno ejercicio de sus funciones, días antes.

No tiene sentido que un organismo, introducido en la génesis de la constitución de 1980, incoada por la dictadura del general Pinochet y avalada por su mayor orejero, Jaime Guzmán, pueda determinar la constitucionalidad de una decisión del Congreso, por sí y ante sí, en fallo único sin apelación. 

Sobre todo, que el Congreso, representando al Poder Legislativo y elegido democráticamente por el pueblo soberano, tiene entre sus funciones, aprobar leyes orgánicas constitucionales y realizar cambios a la Constitución. 

¿De dónde le proviene, entonces, dicha autoridad, al Tribunal? ¿Puede darse el caso que este organismo declare inconstitucional un cambio hecho por el Congreso, a la Constitución?

Ahora, un cambio a la Constitución ya no me parece tan innecesario. Aunque, tal vez, bastaría con una pequeña operación cosmética.

El Tribunal emitió el fallo contra lo decidido por el Congreso, el mismo día que se conmemoraban 9 años del fallecimiento del general Pinochet..., demasiado alegórico…

lunes, 7 de diciembre de 2015

Violencia en la cancha



Algunas consideraciones a tener en cuenta, respecto a los hechos de violencia, el día de ayer, en el Elías Figueroa de Valparaíso:

-          En todos los conflictos ocasionados por las barras, siempre está presente, a lo menos, una de los dos equipos más populares de nuestro fútbol.

-          Cuando el directorio de la ANFP debe decidir sanciones contra los clubes a los que pertenecen las barras en conflicto,  los dirigentes de estos clubes, forman parte de dicho directorio y aparecen discutiendo, decidiendo, votando las sanciones contra ellos mismos.  Se la juegan, naturalmente, para que su club y el estadio que utilizan, no se vean castigados muy fuerte. Son mucho más que juez y parte.

-          Los directores deben cortar todo tipo de subsidio o ayuda a estas barras. Que no se vuelva a repetir el bochorno que un ex dirigente, que después estuvo como subsecretario del gobierno de Piñera, diga que no hay nada, hasta que aparece un contrato desmintiéndolo.

-          Que los carabineros vuelvan a los estadios, es un paso atrás en el plan de erradicar la violencia en los estadios.

-          Cuando un grupo de hinchas, entra a la cancha por algún desmán, es posible ver, a través de la pantalla de la TV, que el resto de la barra ni se inmuta. Esto es una mala señal. La indiferencia del resto de los hinchas, termina avalando al sistema y propicia el próximo estallido.

-          Las sanciones que las autoridades avalen, deben ser tales, que cuando los exaltados vuelvan a su lugar, en las graderías, sus propios compañeros  los obliguen a dejar la violencia fuera del estadio.

-           Esto se logrará con sanciones tales, que quienes se queden sentados en la gradería, se vean directamente perjudicados con la actitud de los más violentos. Ejemplo, puede ser que los partidos de alta convocatoria no sólo se jueguen sin público, sino que tampoco los televise el canal de fútbol.

-          El rechazo de sus propios compañeros al uso de la violencia, es un fuerte repudio para el grupo más exaltado y podría no serle tan fácil utilizar a la barra como escondite.

-          Para esto, es imprescindible que los dirigentes actúen como tales, no con criterio de hinchas y acepten duras sanciones, llegado el momento, incluso contra su propio club.

-          Pero, sin duda, que resulta paradójico estar pidiéndoles un comportamiento adecuado a todos estos hinchas, en momentos tales que el presidente de la ANFP, partió a USA, para entregarse al FBI, acusado de recibir sobornos.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Villancico Perverso



Viejito Pascuero,
acuérdate de mí.
Me porto bien en casa
También en el jardín…

Villancico que todos habremos escuchado alguna vez, en esta época de cualquier año. Incluso, más de alguno, hasta alcanzó a cantarla en aquel período de su vida…

A mi juicio, representa una parte de la Navidad que, habitualmente, es pasada por alto.

Definamos que se entiende por “me porto bien”. Sin duda que ser un niño obediente, dócil y que realiza, sin chistar, todas las instrucciones que le dan sus adultos, ya sean las profesoras en el jardín, o los padres en casa.

Este portarse bien es la piedra angular, es el más poderoso antecedente para que el Viejo Pascuero, recuerde al niño que le canta.

Y si el niño tiene la certeza que se ha portado bien, el Viejo Pascuero deberá tenerlo, en forma obligatoria, presente y visitarlo en Nochebuena.

Pero también tengamos claro que este portarse bien no es gratuito. Al niño no le bastará con que el Viejo Pascuero se acuerde de él y le deje, a los pies de su cama o a la bajada de la chimenea, cualquier cosa, casi como para salir del paso.En absoluto...

Para el niño será inevitable pedirle los juguetes que desee. Los que ha conversado con sus compañeros, ha visto en la televisión, en las idas al mall o producto de cualquier otra fuente.

En la mañana de la Navidad, el niño despertará y verá sus regalos. Existe una alta probabilidad que no coincida con sus expectativas  y para lo cual se portó bien, tal como lo dice la canción. Su ansiedad se vendrá al suelo, aunque tenga otros obsequios sobre los cuales arrojarse a abrirlos. Al interior de su mente, el problema empieza a tomar forma.

Si se portó bien, si hizo todo lo que le pedían; si no hizo rabiar a nadie; fue el alumno modelo; el hijo cooperador; padres y profesoras, hasta lo felicitaron. Si hasta el Viejo Pascuero se acordó de él, ¿por qué no me trajo lo que le pedí? Me porté bien todo el año, hice todo lo que me pidieron. ¿Qué más debo hacer, entonces? ¿Portarme aún mejor? ¿Lo lograré?...

¿Quién responde por esta angustiante frustración?

Los años siguen pasando y en unas pocos más, el niño tendrá la verdad definitiva del Viejo Pascuero. Pero eso ya no lo libró de las frustraciones de las Navidades anteriores…

Estamos frente a un villancico, entonces, que chantajea con que el Viejo Pascuero se acordará del niño, en la medida que cumpla con las expectativas de los adultos…

Demasiado perverso. Sobre todo considerando que, en esta fiesta, se celebra el nacimiento de un niño en un pesebre…

Bienvenidos

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