jueves, 17 de noviembre de 2016

Serlo y parecerlo

Nos hemos enterado, porque toda la prensa lo ha difundido con grandes titulares, que una sociedad de inversiones de Sebastián Piñera, habría comprado acciones de una pesquera peruana, mientras se debatía, en La Haya, el diferendo limítrofe entre Chile y Perú.

Inmediatamente, el tema toma la agenda nacional. En todas partes y por todos los medios, se opina al respecto. Salen atacando, diciendo que es un tremendo conflicto de intereses y rasgando vestiduras, algunos y otros, defendiendo la postura del ex presidente, cuando afirmaba, con una cara de total inocencia, que él… no sabía nada.

No es primera vez que este político y empresario, se ve envuelto en esta clase de controversia. Recordemos que, cuando asumió la presidencia, mantenía en su poder unas acciones de Colo Colo y se expuso, durante un buen tiempo, al escarnio público por su negativa de venderlas o traspasarlas a un fideicomiso. Las acciones de ese club deportivo, ni ningún otro similar, son de una importancia tan estratégica, como para que hubiera justificado pasar por todos los malos ratos, las discusiones a través de la prensa y no traspasarlas oportunamente, cosa que al final, hizo.

También al comienzo de la campaña presidencial, debió pagar una multa, a la súper de sociedades anónimas, por haber comprado acciones de LAN, utilizando información privilegiada. El monto fue 19.470 UF. Algo así como 510 millones de pesos, al valor actual de la UF.

Entonces, existe una línea que se puede analizar, respecto si tuvo o no antecedentes sobre la venta de acciones de la pesquera peruana. Cuesta creer, que un empresario de esta envergadura, no tenga noticias respecto a que hace su empresa de inversiones. En definitiva, él es el responsable último de todo lo que haga la sociedad y las consecuencias de estos actos.

Pero, queda claro que esta es una discusión de nunca acabar. Se presume inocente hasta que no se demuestre lo contrario. O sea, para poder enrostrar a Sebastián Piñera, que él sabía de esta compra de acciones, es necesario demostrar que efectivamente, tenía conocimiento de ello. No se necesita ser experto en litigios para darse cuenta de la dificultad que entraña una causa de este tipo.

Hilando aún más fino, el problema no es si supo o no. El problema es entender por qué, el ex presidente insiste, en verse metido en problemas de este tipo. Un político o empresario de esa envergadura, con su experiencia, con los cargos que se ha investido, debería tener más prolijidad en lo que hace o dice que se hace. No puede quedar tan expuesto.

La pelea por enfrentar este tipo de acusaciones, no lo ensucian sólo a él, sino que a toda la clase política y, de paso, a la empresarial. No tiene ningún sentido someterse gratuitamente, a los denuestos de la opinión pública, por este tipo de situaciones, que no lo hacen subir en las encuestas, salvo que lo haga adrede. Que él busque estas situaciones, como una manera de lograr que todos hablen de su persona, que aparezca su nombre en los titulares de la prensa escrita y de los noticiarios televisivos. Pero esto ya sería otro cantar.

La transparencia, en un político ubicado a esa altura, y con expectativas aún más altas, debería ser algo sobre lo cual no se permita dudar. O sea, cumplir con el viejo adagio romano, que no sólo debe serlo, sino, además, parecerlo…

martes, 25 de octubre de 2016

¿Cuál triunfo?¿Cuál derrota?

El Mercurio menciona un nuevo análisis de interpretación de las elecciones de alcaldes, al señalar que Chile Vamos, gobernará más habitantes que el oficialismo. Un nuevo sistema, pensando en demostrar que la Derecha fue amplia ganadora del proceso eleccionario.

Si, a esto añadimos la celebración, con Piñera incluido, primero en el comando de Matthei y, posteriormente, en el de Felipe Alessandri, en horario Prime, por supuesto, sin duda pareciera que Chile Vamos, ganó en toda la línea y que fue un desastre para la centroizquierda.

Al momento de analizar los resultados de esta elección, debemos dejar de lado, al ambiente triunfador que mostró la derecha, con los triunfos en Providencia y Santiago. Comunas importantes o emblemáticos, sin duda, dentro de todo el contexto, pero ¿bastan para sentirse vencedor? ¿O son sólo escaramuzas dentro de la batalla electoral de todo el país?

Porque, si comparamos votos, a nivel nacional, en la elección de alcaldes, tenemos:


Chile Vamos:      
1.827.815
38.45%
Nueva Mayoría:
   1.761.062
           37,05%


La diferencia es de 1,4%, menor que cualquier error muestral. Claramente, nadie puede sentirse vencedor o con el triunfo en el bolsillo, con una abstención del 66% y pensando en las presidenciales de diciembre de 2017, con esta diferencia.

Sobre todo, comparando, de la misma forma, los resultados de la elección de concejales, a nivel nacional:


Chile Vamos:       
1.794.792
           39,48%
Nueva Mayoría:  
2.140.733
            47,10%


Y aquí la diferencia es de 7.62%, por lo menos, mayor que un error muestral, a favor de la Nueva Mayoría, lo cual le asegura el triunfo a cualquier candidato de la centroizquierda.

No podemos dejar de preguntarnos, entonces, cuando Piñera hablaba para la tele, en el comando de Matthei o de Alessandri, ¿en cuál de los dos resultados se basaba para sentirse tan victorioso?  Claramente, la actitud de triunfo, parece ser más un recurso de marketing, que la certeza de haber ganado inobjetablemente, esta elección.

Más aún, si consideramos que cuando Hernán Larraín hablaba, no dijo ni una palabra de la pérdida de la alcaldía de Valparaíso, en manos de un desconocido candidato de 31 años, ni tampoco que la fuerza del clan Rysselberghe, no pudo recuperar la alcaldía de Concepción que se mantuvo en manos del candidato DC. Y a mayor abundamiento, en Recoleta, Jadue, comunista, perverso, ateo y materialista, le ganó en lucha directa al candidato UDI, fiel representante de la cultura cristiano occidental, con más del 50% de los votos.

Ni Renovación tampoco comentó la caída de Luis Plaza en Cerro Navia, donde se postulaba para su tercer período.

Pero esto no permite que la Nueva Mayoría pueda sacar cuentas más alegres o siquiera respirar más aliviada.

La pérdida de Santiago y Providencia son hitos que deben hacer reflexionar respecto a las causas que motivaron estos resultados. Las reflexiones deben ser a nivel de NM y a nivel interno de cada partido involucrado a través de los candidatos. Desconozco las internas en Santiago y Providencia, pero está claro que faltó más apoyo, más sonrisas, más campaña y menos abstención. Fueron candidaturas que no lograron sumar más votos, más electores. El análisis da para mucho más que para estas líneas.

Un párrafo aparte, para la DC y la pérdida de las alcaldías de Maipú, La Reina y Macul. Los tres alcaldes derrotados son DC. En Maipú, incluso, se produjo una pelea que abarcó sólo a democratacristianos. El alcalde en ejercicio, decidió descolgarse porque el partido no quiso postularlo, dado que estaba formalizado en una causa judicial y el partido llevó otro candidato. El resultado fue que ganó Kathy Barriga, de Chile Vamos, nuera de Lavín, con el 36% de los votos.

En La Reina y Macul no se hicieron primarias. En La Reina, los descolgados sumaron 6 mil votos y Donckaster se perdió sólo por 600. En Macul, Puyol perdió después de 20 años de alcalde, en manos de otro descolgado que ni siquiera él tiene claro si apoya a la NM o al Chile Vamos.

Duro golpe para la DC (¿dónde hicieron mal las cosas?), que aún sigue siendo el partido mayoritario de la NM, aunque el tercero en votos a nivel nacional, después de RN y la UDI.

La dispersión y la abstención fueron protagonistas en el resultado final de la NM. Los resultados de la NM, fueron los siguientes:

Concejales
2.140.733
Alcaldes
1.761.062

La NM recibió 379.671 votos más para Concejales que para Alcaldes. O sea, en el camino de Concejal a Alcalde, se dispersaron el 17,7% de los votos para Concejales. El 2012, esta dispersión fue de 9,4%.

Aquí están los votos de Vittori en Maipú, el hijo del “Choro” Soria en Iquique, Sharp en Valparaíso, Morgado en Macul y varios más cuyos electores, sin duda que, para concejal, votaron por candidatos de la Nueva Mayoría.

Con esta dispersión, si la elección hubiera sido la primera vuelta de una elección presidencial ganada por la NM, al candidato le faltaría tiempo para negociar con todos los movimientos, supuestamente más a la izquierda, y conseguir su apoyo en la segunda vuelta.

Y la abstención, para alcaldes, la NM tuvo una menor votación de 624 mil votos, en relación a los obtenidos en la elección de 2012 y 492 mil, en la elección de concejales.

Lo curioso del caso es que estos votos no emigraron para otras coaliciones, partidos o movimientos, sino que se quedaron en sus casas. La NM no fue capaz de motivarlos a concurrir a las urnas. No fue capaz de demostrar a quien favorece directamente, la abstención. Por el contrario, es dable pensar que, si la elección hubiera sido dos semanas después, estas cifras hubieran aumentado.

¿Qué hacer para adelante? Claramente, no más de lo mismo. Aunque la NM aún supere a la derecha voto a voto.

Una severa autocrítica que abarque a los partidos y al Gobierno. Tan profunda, que permita partir casi de cero, reencantando a los electores como una manera de rebajar la abstención.

Generar dentro de la NM, un movimiento que tenga la mística de la Patria Joven, el entusiasmo de la campaña del NO y un candidato que culmine su campaña en el Parque O´Higgins, con un discurso que termine diciendo “Uds. son la patria, gracias a Dios…”

Soñar no cuesta nada… Son sólo escaramuzas de una batalla electoral, cuya guerra finaliza en la presidencial del próximo año…


Estamos en el mismo punto que Julio César, antes de cruzar el Rubicón, o sea, la suerte aún no está echada…

domingo, 9 de octubre de 2016

Vaya a votar

En dos semanas más, se realizan las elecciones de Alcaldes y Concejales. Específicamente, este proceso se distingue por la cantidad de partidos que se enfrentan y la cantidad de postulantes que se presentan, desde la vuelta a la democracia.

Pero, tal vez, la característica más relevante de este proceso eleccionario, es el vaticinio, generalizado, de la abstención. 4 Años atrás, en la elección precedente, la abstención fue más de 40%. En la segunda vuelta presidencial del 2014, entre Bachelet y Matthei, no votó el 58.02% de los inscritos. Con estos antecedentes, los vaticinios, parecen tener algo de fundamento.

Es fácil buscar causas de esta abstención. La primera de ellas, fue el cambio de voto obligatorio a voluntario. En este momento, nadie concurre obligado a las urnas. Claramente, la comodidad, muchas veces, es más fuerte que el compromiso ciudadano.

La propaganda callejera, restringida a partir de la última modificación a la ley con respecto a los aportes privados y anónimos, no logra crear un ambiente pre eleccionario, que llame a no permanecer indiferentes.

Otra causa, sin duda, obedece al triste papel que, variados políticos, han representado frente a los aportes que recibían de la empresa privada.  No sólo fueron grandes sumas, sino que, incluso, es dable pensar que, en más de un caso, esos dineros no se aprovecharon sólo en campañas políticas. Resulta chocante, sin lugar a dudas, que un candidato tenga tejado de vidrio, en el sentido de haber estado involucrado en alguna de estas situaciones o que esté formalizado por los tribunales de justicia y hoy, aparezca solicitando que voten por él.

Coincidamos que esta situación que mancha a la clase política, no los ensucia a todos. Sin lugar a dudas, quienes no tienen de que avergonzarse, son mucho más numerosos, hacen su trabajo cotidiano, con toda dedicación y honorabilidad.

También ayudan a la abstención, aquellos sectores que, claramente, hacen una campaña de desprestigio a toda la actividad política. No hacen distingo de color, ni de actitudes. 

No hacen diferencias, todo es malo, sucio, chueco u oscuro. Escuchando o leyendo estas críticas, es inevitable preguntarse si no existe algo más orquestado, detrás. Algo así como una campaña para que vote la menor cantidad de electores. Parece extraño que alguien jugara a sentirse favorecido con una mayor abstención, pero tampoco llaman a concurrir con su sufrago. No podrían hacerlo, sería una tremenda contradicción, después de ver como denuestan a la actividad política.

Aquí, es preferible especular sobre una abstención sólo del 20% a una abstención más baja de lo que ya hemos tenido. Esto, dado que el aumento de los votantes, traería consigo, resultados que no podemos prever. Claramente, el aumento de votantes involucrará gente joven, en su mayoría. No puede saberse como lo harán, a quien preferirán, para cual lado se inclinarán.

Entonces, es dable pensar que, dado este nivel de votación, las caras, inexorablemente, cambiarán. Aparecerán nuevos dirigentes, nuevos líderes, más jóvenes, más transparentes, menos enviciados.

Esta vez a nivel municipal. Solo Alcaldes y Concejales. Pero, la próxima vez, puede ser para renovar la Cámara de Diputados y la mitad del Senado. Sobre todo, ahora que la próxima elección parlamentaria, irá sin binominal, sino con cifra repartidora.

Así que, entonces, el día de la elección, debemos ir a votar. Tengamos claro que lo importante de nuestro voto, no es a quien elija, sino que sea emitido. Así estaremos presenciando el maravilloso espectáculo de la democracia representativa.

Si con todo, no concurre a las urnas, si prefiere quedarse sentado viendo una película en el cable que ir a votar, no tendrá, posteriormente, derecho a reclamar… Porque la oportunidad se le dio y usted la desaprovechó…

viernes, 23 de septiembre de 2016

Jubilar a los 80

“Yo me retiré de los negocios hace tres años, así que jubilar a los 80 sería perfectamente posible, o a los 75 años”, comentó, según Elmostrador.cl, Sergio de Castro, ministro de hacienda durante la dictadura y uno de los cerebros de la política económica neoliberal, implantada durante ese gobierno.

Es dable pensar que en 40 o 60 años más, sea atingente una discusión sobre subir hasta esa edad, el momento de jubilar. Pero hoy resulta un despropósito. Son privilegiados por la vida los que podrían llegar, en condiciones físicas y mentales para mantener una jornada laboral de 45 horas a la semana.

Surgen, a raíz de estas declaraciones, algunas interrogantes que habría que plantearle al ex ministro. Por ejemplo, la hora en que partía al trabajo en el frío del invierno; cuánto demoraba en llegar a su lugar de trabajo, en metro o micro; cuánto trabajo pesado, tal como lo define la Dirección del Trabajo, le correspondió realizar; las lagunas que debió soportar en sus cotizaciones, por sus períodos de cesantía y cuánto, en su largo período de trabajador activo, le acompañó la salud.

Realmente, si pudo llegar en buenas condiciones físicas y mentales, podría dar a conocer su receta. Nos serviría de ejemplo o de guía a todos los que nos faltan, aún, algunos años.

Pero la verdad que subyace es otra. Plantear que es posible jubilar a los 75 u 80, como una manera de lograr que los trabajadores pudieran tener más años cotizados y disponer, así, de mejores jubilaciones, es plantear una solución, cuyo único propósito es esconder el fracaso de la política neoliberal de pensiones. Desde su perspectiva, es válido plantear una solución descabellada y no es válido reconocer un error o algo que se hizo mal o que pudo hacerse mejor.

No descubriremos ahora, el dogmatismo en sus planteamientos de todos aquellos que hicieron de El Ladrillo, su libro de cabecera y el faro que guiaba las políticas neoliberales que pudieron implantarse en Chile, en un momento que no había libertad, no sólo, de prensa, que no se permitía detractores, ni críticos que pudieran plantear alternativas a estas medidas. Podía darse el caso que estos detractores tuvieran razón o sentido común.

Así se implantaron las AFP. El sedicente “creador de las AFP” planteaba en una entrevista, hace algún tiempo, cuánto le costó convencer al general Pinochet que aceptara el cambio de las pensiones. Al final, el dictador aceptó, pero dejó a las FF. AA. fuera de este negocio.  O sea, el trabajo era convencer a una única persona.

Preguntémonos, ¿cuánto costaría llevar a cabo este mismo cambio, en un régimen democrático? ¿La solución final se enriquecería o empobrecería, gracias al debate que se armaría, al respecto?

La historia, además, nos ha mostrado declaraciones de políticos, economistas, empresarios que participaron en este proceso. Coinciden esas declaraciones, que la discusión era el monto de las tasas sobre las cuales se reajustarían los fondos. O sea, cuanto iba a mejorar la pensión, por el sólo hecho que las AFP administraran nuestros dineros.

Pero claro, 35 años después de implantado el sistema, quienes participaron en su génesis, prefieren dar soluciones como la del ex ministro de hacienda citado, a reconocer la posibilidad que, el sistema neoliberal de pensiones tal como lo vislumbraron, con el tiempo, haya sido superado por los hechos

Mientras, por si acaso, sería conveniente empezar a cuidar nuestra salud. En una de esas, logramos jubilar a los 80…

sábado, 3 de septiembre de 2016

DC y PC



“Naturalmente, no es normal que democratacristianos y comunistas trabajen juntos” expresó, según El Mercurio, Volker Boufier, dirigente de la CDU (Democracia Cristiana alemana) en su visita a Chile.

Hemos escuchado, infinidad de veces, a políticos de derecha decir algo parecido. Para ellos, que la DC chilena no coincida, en posición política con sus camaradas alemanes, demuestra que está equivocada en sus planteamientos. O sea, que es un partido que debería estar en la derecha de la política chilena.

Naturalmente, aliado con RN y la UDI. Creando así, un frente que defienda la cultura cristiano occidental. Y no verla junta a partidos de izquierda, sobretodo de inspiración marxista, como el Partido Comunista o el Socialista.

El dirigente alemán, señaló, también, que el caso de Chile era un caso especial, respetando la singularidad de nuestro país y de los partidos involucrados.

Más aún, al señalar que “no es normal”, se refiere que esta situación no es la más vista, o sea, no es la norma. Pero “norma” en estadística, se refiere al suceso que más se repite en una muestra. Y el hecho que este suceso, el trabajo conjunto, no se repite en otras partes, lo hace anormal, pero no le resta, en absoluto, validez a lo que ocurre en nuestro país.

La derecha querría quitarle esta validez y tener a la DC a su lado. Pero esto es parte de la visión que tiene de ver el mundo en blanco y negro, divididos entre buenos y malos, amigos o enemigos. No pueden entender así, que la DC y el PC se sienten a la mesa para conversar similitudes. Esto, al decir de este lado de la política, es una herejía. Si estuviéramos aún en la Inquisición, la DC merecería ser quemada.

El permanente canto de sirena que la derecha hace a la DC, llamándola a reconocer cuartel con la UDI y RN, obedece al hecho que, la DC, desequilibra el naipe político hacia el lado que se incline. De manera tal que, mientras la DC esté donde está hoy, no entrega a los sectores conservadores, posibilidad real liderar a nuestro país.

Visto así, el gobierno de derecha que antecedió al actual, pareciera un mero accidente electoral, más que un planteamiento de largo plazo. La Concertación dirigió al país en 4 gobiernos consecutivos, completando 20 años de gobierno, elegidos democráticamente. La derecha, gobernó 17 años, en ininterrumpida dictadura.

La DC y el PC han elegido, cada uno en su propia decisión, aceptar el juego de la democracia representativa, con elecciones libre, secretas e informadas. Están mucho más cerca de sentarse a conversar entre ellas, que con partidos que nunca han condenado institucionalmente, los crímenes contra los derechos humanos.

Cabría preguntarse, ¿qué es lo normal?

domingo, 28 de agosto de 2016

¿Fin de la Nueva Mayoría?

Hemos podido leer en la prensa y escuchado en la TV, comentarios de algunas mentes preclaras, vaticinando el fin de la Nueva Mayoría, junto con el término del actual gobierno. Ni siquiera se plantean la posibilidad de enfrentar la próxima elección presidencial como coalición.

Es dable preguntarse cómo podría reordenarse el naipe, si se rompiera la actual coalición de gobierno.

¿Podría irse la Democracia Cristiana? Siempre es posible. ¿Adónde podría irse? No tiene muchas opciones. Sólo tres.

Una de ellas, es seguir un camino propio y volver al centro político chileno. Tiene la ventaja que es el lugar dónde más cómoda se siente la DC, pero lleva a repetir, en la próxima elección presidencial, casi 50 años después, el mismo esquema de la elección de 1970. Claramente, este camino no deja muy claro un escenario, en el mediano y largo plazo, que pudiera ser mejor que el presente.

La otra opción es unirse, en una nueva e inusitada decisión, con los partidos que conforman la Alianza por Chile. O sea, por la Derecha. No imagino esta opción, sin un quiebre del partido.

Resulta muy difícil, imaginar que todos los militantes de la DC, aceptarían votar por una coalición que los aune con los mismos personajes que fueron ministros de Pinochet, que avalaron con sus actos y omisiones, los atropellos a los derechos humanos y las privatizaciones de todas las empresas públicas. Sin olvidar la participación que les cupo en la muerte de Eduardo Frei Montalva.

Opción muy difícil de ver realizada. Tendría un costo político demasiado elevado.

La tercera alternativa, sería crear un nuevo referente sólo con algunos partidos de la actual Nueva Mayoría, manteniendo una posición de centro izquierda.  ¿Pero, cuáles? Tal vez, el Socialista, cómo ha sido en las elecciones de Concejales. Pero aquí, más fácil que pensar con quien pactar, el problema está en decidir con cuales no pactar.

La prensa de derecha, en su lógico papel, ha hecho mucha gárgara con eventuales malos entendidos y enfrentamientos entre el la DC y el PC. Para esta prensa, la posición de los comunistas en la coalición de gobierno es, sin dudar, de preeminencia en todo lo que se decide en La Moneda. El PC es el único que toma decisiones y la DC se está transformando así, en algo menos que una caja de resonancia, donde no la consultan para nada.

Algunos opinantes sedicentes democratacristianos, han tenido cabida en esta prensa, porque han seguido la línea de análisis de los conflictos de su partido con el PC y, como dijimos al comienzo de este escrito, plantean el terminar con la Nueva Mayoría. Termina creándose así, un clima en que aparece evidente, cual podría ser el quiebre de la Nueva Mayoría y con quien no debería volver a pactar.

Al final, queda la sensación que estas decisiones se terminan tomando, más por las influencias de la prensa, que por motivos políticos o ideológicos. Lo cual hace más difícil tener la claridad suficiente para tomar nuevas posiciones o buscar nuevos caminos.

La alternativa de reemplazar la Nueva Mayoría, pactando con los mismos partidos que hoy la forman, al margen de quiénes y cuántos sean sus compañeros de ruta, permite que la DC mantenga su posición de Centro Izquierda, posición que ha mantenido desde los días de octubre de 1988 y que tampoco le incomoda.  El backstage de esta alternativa, es que la derecha mesa sus cabellos tratando de entender esta posición, en un partido cristiano…

Pero Chile es un país pequeño. Todos nos conocemos. Así que, cualquiera sea el camino por elegir, siempre veremos las mismas caras…

domingo, 21 de agosto de 2016

Crisis y agoreros

Incontables han sido las opiniones sobre la crisis que se cierne sobre Chile, emitidas por dirigentes gremiales, empresariales, economistas de algún Think Tank, parlamentarios, ex parlamentarios, ministros, ex ministros y todos aquellos que han tenido al frente una cámara o una grabadora.

Hablan de crisis, sin ponerse de acuerdo si la crisis es institucional, política, financiera, de crecimiento, de confianza o desconfianza en alguien o en algún estamento, organización, institución o clase social.

Coinciden, eso sí, en tratar de decir la frase para el bronce, la más acertada, la que los sacará del anonimato y los volverá a situar en el nivel o en la situación o cargo del cual, consideran, nunca debieron salir. El sueño del pibe es que todos digan “fulano tiene razón, eso es”, pero, no solo nadie da la razón al vecino, sino que ni siquiera se escuchan unos con otros.

También coinciden en evitar decir cuál sería el camino para salir de la crisis que ellos mismos vaticinan o diagnostican. Nadie mira al futuro, porque le temen o porque no se les ocurre idea alguna o porque el periodista que los entrevista no quiere esa respuesta.

Todo, respaldado u orquestado por una prensa que se nutre con citas agoreras que aportan poco al futuro de nuestro país, pero ayudan a vender o a conseguir rating.  Y leyendo o escuchando noticias, sin duda que el presente de nuestro país se ve hundido, desde cualquier punto de vista que se mire. Tampoco se vislumbran soluciones, ni líderes que nos saquen del atolladero.

Así, mientras sea negocio, no sólo económico, seguirán apareciendo gurúes haciendo gárgaras con la crisis.

El despertador suena estridente, de lunes a viernes, en algunos casos, también sábados o domingos, y el recién despertado, anónimo y sin mayor interés en la cosa pública, debe levantarse, tomar desayuno y subir a su auto, al Transantiago o al metro, para dirigirse a un lugar donde debe cumplir con las 45 horas semanales que ordena el Código del Trabajo.

En su diario rodar, en su cotidianeidad, lo ajeno, se ve lejano. Sin interés. Todos los días seguir la misma rutina, que permita pagar el colegio o la universidad, el arriendo o dividendo, el supermercado o la feria, significa tal desgaste, tal consumo de energía, que no queda mucho tiempo para levantar la cabeza.

Crisis sería que, a fines de alguno de estos meses, la liquidación de sueldo venga con un aviso de finiquito…

Bienvenidos

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