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viernes, 24 de noviembre de 2017

Ni blanco, ni negro

Ni Piñera es lo mejor, ni Guillier es lo peor. Digámoslo al revés: Ni Guillier es lo mejor, ni Piñera es lo peor.

Ninguno de los dos, tiene un hada madrina, una varita mágica, descubrió la piedra filosofal o esconde el santo Grial.

A la edad que ambos candidatos tienen, a la fecha, ya han dejado suficiente historia como para conocerlos. Y como dice el Evangelio de San Juan, quien esté libre de pecado, lance la primera piedra.

De manera tal, ninguna candidatura puede afirmar que tiene mejores equipos, o más preparados o está más afiatado, que tiene más experiencia, diversidad o que lo apoya la historia.

Ningún participante en los comandos, tampoco, puede afirmar que la verdad está de su lado, que garantiza el crecimiento o la paz social y que el otro lo hará todo mal.

O decir que con un candidato a Chile le va a pasar tal cosa y con el otro algo mucho peor, es sólo especulación. No existe manera de saberlo o adivinarlo. Y a la hora de los quiubos, cada uno sabe por cual lado se apea del caballo. Nadie puede asegurar pleno empleo, ni que tendrá a todos los estudiantes, en las salas de clases estudiando.

Esto, es ver al mundo en blanco y negro. Separarlo en amigos y enemigos. Creer que, quien no piensa como yo, está equivocado. O actuar como si el Muro de Berlín, no hubiera caído.

Se dice que algunos animales ven en blanco y negro. Parece que algunos humanos también, cuando hablan de política. El problema es que la historia está llena de estos casos y con tristes resultados.

Stalin, Hitler, Franco, Oliveira Salazar, Marcos, Trujillo, los Somoza, los Castro, la dinastía Kim, Stroessner y no olvidemos lo autóctono, todos dividieron el mundo en buenos y malos, blanco y negro, verdad y mentira. Y, por supuesto, yo soy el bueno, el blanco y el poseedor de la verdad. Ni una posibilidad de estar yo, equivocado.

Pero esto se trata de una elección presidencial, en un régimen democrático, en un país donde todos nos conocemos y nadie sobra. ¿Tiene cabida entonces, yo soy bueno y tú eres malo? ¿No existirán, sólo por casualidad, puntos intermedios? ¿No tendrá mi contendor tanta razón, desde el punto de vista de sus planteamientos, como yo lo tengo de los míos?

La soberbia, esa que me indica que la verdad está de mi lado y todo el resto vive equivocado, no resulta ser buena consejera. Crispa los nervios y polariza situaciones.

Tengamos todo esto presente, al momento de votar porque, a fin de cuentas, salga quien salga, Chile no se vendrá abajo, ni desaparecerá del mapa. Además, al día siguiente de la elección, cualquiera sea el triunfador, todos los chilenos deberemos levantarnos y partir a trabajar o a estudiar. No habrá cambiado nada…

domingo, 8 de octubre de 2017

La propaganda de la candidatura de Sebastián Piñera

La candidatura de Sebastián Piñera ha formado un comando propagandístico que le maneja la agenda; le indica que hacer o que debe decir y no decir, en cada caso; le crea slogan, frases clichés e ideas-fuerza y trata de vender la imagen de un candidato que se ve lejana a lo que es la persona real.

Todos los integrantes de sus comandos o quienes tienen alguna participación en medios de comunicación, se refieren a él, como el “Presidente Piñera”. No hacen mención de su anterior período, sino que tratan de vender, repitiendo incansablemente esta expresión, la idea entre los auditores.

El candidato y sus seguidores, en cada oportunidad que se presenta, hacen mención que este gobierno es mediocre y no hace nada bueno. También, a fuerza de repetir, tratan de introducir esta idea

Idea que va acompañada, a continuación, de lo bien que lo hará cuando sea presidente. No hay términos medios: ustedes, mediocres y equivocados, haciendo las cosas mal; yo teniendo en la mano la mejor solución, la más correcta, producto de mi preclaro análisis.

Con esta política, Sebastián Piñera demuestra su visión en blanco y negro. No existen términos medios. No conoce otra manera de expresarse que antagonizando. Un marxista diría “agudizando contradicciones”. Claramente, divide al mundo entre buenos y malos. No tiene otro discurso, no puede encontrar algo, ni siquiera medianamente, positivo en el gobierno actual porque se le cae su propio discurso.

Por esto mismo, no habla de su anterior mandato. No hace un mea culpa de sus fracasos, por el contrario, todo lo hecho fue muy bueno y superior a otros gobiernos de la Concertación o Nueva Mayoría. Pero es un tema que tiene demasiadas aristas y que, por lo mismo, dentro del comando propagandístico, no es de los favoritos para ser citado. Se vio hace algunos días, cuando Piñera criticó al gobierno por la forma en qué cedió, para terminar la huelga de hambre de los comuneros mapuches, olvidando así que él hizo lo mismo cuando fue presidente.

Al candidato inversionista no lo veremos, un domingo en la mañana, caminando entre los compradores, en una feria libre. Ni caminando en una calle céntrica o tomando el metro. Su comando ha estructurado la campaña de manera tal, que evita las situaciones espontáneas, los encuentros con la gente, donde debe improvisar. De hecho, la piñericosas en esta campaña, han aparecido cuando no tiene el libreto a mano, cuando se le terminó o cuando surgió una situación imprevista. Así que siempre lo veremos en actos donde su comando pueda manejar toda la situación. Donde esté claro lo que debe decir o callar y no salirse, por motivo alguno, del libreto.

El mejor ejemplo de esto fue en la Octava Región, cuando contó un desafortunado chiste. Las redes sociales explotaron tratándolo de machista, dentro de lo más suave. Posteriormente, tuvo que pedir disculpas. Pero a través de twitter, no se atrevió a dar la cara o su comando no lo dejó.

Fue el único candidato que no asistió al foro en el Salón de Honor de la Universidad de Chile. No tendría nada de particular. En todas las campañas, el candidato que encabeza las encuestas, no demuestra interés alguno en sostener debates con el resto. Aquí pasa lo mismo. Sobre todo después del debate previo a las primarias de la derecha. Lo más probable que la frase de Ossandón “no lo declararon reo por lindo”, aún ronde por la cabeza del candidato de derecha. Y lo más probable, también, es que no debe tener ganas de vivir situaciones semejantes, más aún con candidatos que no son de su sector y, eventualmente, más incisivos. Pero, deberá aceptar, al menos, un foro con televisión abierta. No hacerlo, le puede traer costos políticos que podría pagar muy caro. Pero, desde ya podemos vislumbrar, que su comando, tratará que el diseño del foro o de los foros en que participe, sea lo más amarrado posible y no en horarios prime. Ojalá que no hayan espacios para salirse del libreto y, esto como condición, sólo con Guillier, Beatriz y Carolina. En una de esas, incluso, dejarían fuera a Kast, que es de su propio sector.

Pero es ridículo pensar que, a través de estos foros, el candidato podría perder votos
.
Cuesta pensar en que debería suceder, a esta altura de la campaña, para que Piñera dejara de encabezar las encuestas de opinión. No se vislumbra por donde. Es claro que si un elector lo tiene como su candidato, no lo escogió por su transparente moral y ética, sino que ya aceptó todas las martingalas que ha hecho desde el Banco de Talca hasta hoy, le aceptó los conflictos de intereses, su actuar algo turbio en más de algún gran negocio, como las acciones de LAN. Un foro más o un foro menos, entonces, no harán cambiar, a nadie de opción, de idea.

Por esto queda claro que, en los foros, los otros candidatos, no sacarán nada en limpio, ventilándole sus negocios o el problema de los derechos humanos o la “familia militar”.

Su presentación en un foro, muestra las dos grandes debilidades del ex presidente. Una ellas, su incapacidad de plantear al país, una imagen de lo que queremos, de adonde podemos llegar, cuales son los caminos  por donde debemos transitar todos, para hacer de Chile un país mejor. Claramente, no se trata de un líder que arrastra masas, que lo sigan fervorosamente.  Por el contrario, su discurso es casuístico, sin gran arquitectura, poco profundo y, tampoco, inclusivo, ya dijimos que mira al mundo en blanco y negro.

La otra debilidad la hemos detallado en estas líneas: no tiene capacidad para improvisar, para hablar fuera de libreto y, menos, bajo presión. Ya lo vimos en el foro de derecha con Kast y Ossandón. Aquí pierde toda la habilidad que ha demostrado en los negocios. Gran razón para evitarlos.

En diversas oportunidades, el ex presidente ha hecho llamados a la clase media. Incluso, en el foro de la derecha, insistió en que su programa protegía a la clase media.  Pero no nos engañemos, el candidato de la UDI y RN, menciona a la clase media, sólo por necesidad comunicacional. Necesita dirigir su discurso hacia alguien y no puede hacerlo a las clases más desposeídas o marginadas, porque nadie le creería y llegaría a provocar risas. Pero, no pensemos que el candidato pertenece a esta clase media o que aquí están sus más fieles partidarios. Claramente, sus verdaderos partidarios, al igual que él, que han hecho llegar al SERVEL millonaros aportes a su campaña, pertenecen a la crema del ABC1. En este punto, la clase media, es un lejano recuerdo. 
 
En algún momento, el candidato debe haberse reunido con los dos partidos de derecha que lo apoyan. 

Deben haberse discutido los términos, los alcances, los objetivos de la campaña, qué decir y qué no decir, los si y los no. A cambio de esto, los partidos deberían aceptar que nadie, sólo él, dirige u opina sobre su campaña. Los partidos aportan militantes, recursos, propaganda, toda su estructura partidista, sus contactos, lugares de reuniones, pero no opiniones o críticas y, menos, abiertamente, por la prensa.

No solo callar. Un par de meses atrás, Piñera fue citado a declarar a la Fiscalía como imputado en el caso EXALMAR. Ese mismo día, su comando propagandístico, junto al primo vocero, dio a conocer a la opinión pública, el fideicomiso ciego que el candidato pensaba firmar, en el caso de salir elegido.

Toda la prensa de derecha, escrita, hablada y TV, puso el fideicomiso en titulares, y la visita a la Fiscalía pasó a segundo plano o a páginas interiores. La UDI, por su parte, que ha sido de una gran inflexibilidad doctrinaria en el caso del divorcio, de la píldora del día después, del matrimonio igualitario y del aborto, miró para otro lado y no le importó tener, como candidato a la Presidencia de la República, a un imputado ante la justicia. Esto fue un tremendo triunfo de los propagandísticos de la candidatura de derecha y este caso, candidato imputado, inédito en el mundo democrático…

Y no es lo único. Se acusó a Piñera de tener empresas en paraísos fiscales, quien no tuvo más remedio que, después de dar muchas explicaciones, reconocerlo. La UDI, nuevamente teniendo presente su inflexibilidad doctrinaria, guardó silencio. No convenía recordar que, en la presidencial anterior, tiró a Golborne a la cola, por la misma causa y designó a Longueira, candidato.

Hace un par de domingos, El Mercurio denunció que el slogan de la campaña, elegida por su comando propagandístico, donde menciona que vendrán tiempos mejores, era una copia textual, de lo escrito 75 años atrás, por Ana Frank, en su escondite, antes que los Nazis la capturaran y la enviaran a Auschwitz.


Toda una analogía…

martes, 4 de julio de 2017

Después de las primarias

1.417.637 votos fue el total que obtuvo, en su Primaria, Chile Vamos, sumados los tres candidatos.

Se han alzado voces diciendo que la cantidad fue un inesperado triunfo, considerando el partido de fútbol que la selección chilena jugaba en Moscú. De hecho, la cifra alcanzada fue mucho más alta que la obtenida en la primaria Allamand-Longueira. Piñera por sí sólo, obtuvo la misma votación, que el total de votos de aquella jornada.

Chile Vamos tiene, al parecer, todas las condiciones para sacar cuentas alegres, al menos de cara a la prensa y a la opinión pública, respecto al resultado de la elección de noviembre próximo.

Sin embargo, es cosa de rasguñar un poco la pintura y las cosas cambian.

Las últimas tres elecciones que ha enfrentado la coalición de derecha son las siguientes:

Evelyn Matthei, primera vuelta 2013:      1,6 MM de votos.
Concejales octubre 2016:                        1,8 MM de votos.
Primarias 2017:                                       1,4 MM de votos.

Si en las tres elecciones, se han repetido los mismos votantes, sin duda que el millón cuatrocientos mil votos de esta primaria es una buena cantidad, pero el mayor mérito de la cantidad es un arma de doble filo respecto a lo que ha sido el techo electoral de la derecha. Deben crecer 200 mil votos para obtener lo mismo que Matthei en primera vuelta y 400 mil, para igualar la elección de concejales. No se ve muy difícil obtener esos votos, ¿pero, para qué les alcanzaría, en definitiva? ¿Sólo para alcanzar el techo electoral?

Lo realmente valioso para Chile Vamos, sería que quienes votaron en la primaria, no sean los mismos que votaron en las dos elecciones anteriores. De esta manera, existiría un contingente de votantes de derecha, que se reservó para votar sólo en noviembre.

Entonces, este contingente más el 1,4 MM que ya votó en la primaria, permitiría 
sobrepasar el 1,6 MM de Matthei, en primera vuelta y acercarse a los 2,11 MM que obtuvo en segunda. Recién sobrepasando este techo, Chile Vamos empieza a ser un peligro.

Todo esto, en el entendido que todos los votos obtenidos por Ossandón y Kast, se suman a Piñera.

Barajando estas cifras, algún partidario de la candidatura de Guillier, diría que el camino no es tan escabroso. A la coalición de gobierno, le bastaría alcanzar cifras que ya, alguna vez, ha alcanzado: mantener la ventaja que obtuvo en la elección de concejales de octubre pasado o en la segunda vuelta de Bachelet.

El riesgo, es que no hay como medir, hasta ahora, el daño que el Frente Amplio le puede ocasionar a la Nueva Mayoría. Si fuera equivalente al 20,14% que MEO obtuvo en la elección de diciembre de 2009, sin duda que todos los pronósticos fallarían y las cuentas alegres de la Derecha, se justificarían. Pero, concluyendo, el Frente Amplio, debería aumentar el monto de las primarias en 4,3 veces, para alcanzar la misma cifra que obtuvo MEO. ¿Alcanzarán a lograrlo en 5 meses de campaña?

¿Y por dónde podría crecer la Derecha? Después del llamado que Carolina Goic hizo a los votantes de Ossandón y Kast a apoyarla, podrá existir alguna cantidad de esos votos que, despechados, renieguen de la coalición opositora y se vayan a la DC, partido tradicionalmente, de centro-izquierda.

Con este llamado, la senadora deja claro que, por primera vez, desde la vuelta de la democracia, el centro político está realmente ocupado por un partido que no tiene que dar exámenes de conducta para permanecer en esa posición y, de paso, le cierra el camino a Piñera para buscar votos en ese sector. Todo un desafío para Carolina Goic, que pueda mantener este lugar durante los meses de campaña presidencial.

En definitiva, el único camino para crecer, que tiene la derecha, y que depende sólo de su propio esfuerzo, es combatir la abstención de su sector. Crecer en votación, en términos absolutos y no porcentuales.

Curioso, entre Piñera, Guillier y Goic, se repite el esquema del 70…

sábado, 17 de junio de 2017

Ossandón y las boletas falsas

Habrá que esperar para ver como decanta todo el escándalo sobre boletas falsas, que la periodista Pilar Molina, le enrostró a Manuel José Ossandón en el foro sostenido hace un par de días.

Los dardos, ahora, del senador apuntan hacia el comando de Sebastián Piñera, como el cerebro de todo este intríngulis. Sobretodo que Piñera ya se vio envuelto en un hecho similar, hace un par de décadas, cuando Ricardo Claro mostró una grabación donde el ex presidente, montaba una situación que perjudicara abiertamente a Evelyn Matthei.

Si lo hizo una vez, no le cuesta nada hacer otra, debe pensar Ossandón. Incluso su hermana, también mencionada en este cuento, indicó qué, si el empresario involucrado no muestra la boleta que, supuestamente, ella entregó, se presentarán querellas.

El trasfondo de esto, es ver cómo se verá afectada, si es que ocurre, la candidatura del ex presidente, con todo el escándalo.

Los electores que potencialmente votarán por Piñera en las primarias y, posteriormente, en la presidencial de noviembre, le aceptan actitudes como asociadas a su personalidad. Que busque paraísos fiscales, que pague multas a la SVS, que aproveche información privilegiada, que haya huido alguna vez de la justicia o que, en plena campaña, haya tenido que declarar en la Fiscalía, como imputado. No importa, lo encuentran un buen candidato y miran para otro lado. 

Sin embargo, ahora el tema es distinto. Es un ataque directo hacia otro candidato de su propio sector, utilizando armas de baja ralea. Y, lo básico para Ossandón, es que este fuego amigo se revierta contra su contendor y que los electores, ahora sí, no lo perdonen.

Existe una derecha dura que añora a Pinochet. Que justificó la existencia de detenidos desaparecidos como daño colateral, en su gobierno. Pero no le aceptó todo el bullado asunto del Banco RIGG, porque aquí se trataba de meter las manos.

Entonces, la opción del Senador Ossandón, se vería favorecida, si con esto ocurre algo parecido: la derecha dura, que acepta todos los pecados de Piñera en el campo financiero, no le acepte este “fiendly fire” sobre otro candidato de su mismo sector, uno de ellos mismos.

Más aún, considerando que Piñera ha tenido un derrotero político que lo hizo, según él, votar por el No y, posteriormente, deambular hacia los partidos de derecha. Ossandón y su familia no han tenido esos vaivenes: siempre han estado en la derecha.

Todo lo anterior es un extremo de las consecuencias del foro de los candidatos de derecha. Sería la opción, sin duda, que más favorecería al Senador.


El otro extremo, representa que toda esta situación no pase más allá de los exabruptos del momento. Y es lo que debería prevalecer, dado que Chile Vamos y la UDI, respecto a la candidatura de Piñera, no tienen plan B…

domingo, 28 de mayo de 2017

Todo por ser presidente



La propaganda.

Las intervenciones públicas que Sebastián Piñera realiza, repiten el mismo esquema: el gobierno actual es malo, está equivocado, ha destrozado al país, ha disminuido las fuentes de trabajo, las reformas llevadas a cabo son desastrosas, se estancó el crecimiento. Por el contrario, él tiene las recetas exactas y precisas, así que su gobierno llevará a cabo las acciones y tomará las medidas necesarias, con total éxito, para solucionar todos los males que hoy aquejan a Chile, producto del gobierno de la Nueva Mayoría.

A fuerza de repetir siempre el mismo esquema, más de alguien adquiere el convencimiento que el Gobierno, efectivamente, es todo lo malo que el candidato de la derecha indica. Así también, más de alguien asume que Sebastián Piñera tiene todas las recetas para que Chile crezca, bajo su presidencia. Las frases son muy fáciles de recordar y repetir, pero de dudoso contenido, profundidad o certeza.

Claramente, el diagnóstico que realiza y las soluciones que ofrece, tienen mucho de slogan y no son verdades absolutas. Es más, las frases están cargadas de juicios de valor, de adjetivos calificativos que, al calor de la intervención y escuchadas solo por partidarios, se dejan pasar, nadie las contradice y casi terminan aceptándose como verdades.

En más de algún caso, las causas y efectos, no guardan relación o se trata de soluciones cuyas variables, no dependen de la voluntad del gobierno de turno. Pero no importa, ahí se están repitiendo y con un tono y carácter tal que habla a sus eventuales electores, como si ya hubiera ganado la elección.

Más claramente se ve cuando, sus adláteres, se refieren a él, como “Presidente”. Y cuando dice “vamos a hacer esto o lo otro…”. No se plantea una situación en que elección sea eventual. Yo ya gané, es lo que pretende transmitir.

Nada es casual. Obedece a una estrategia de propaganda pre-establecida. Así debe hablar, esto debe decir y repítalo siempre. Actitud que, en una conferencia de prensa frente a periodistas incisivos o en un debate con contendores rápidos de diálogo, no es sostenible porque se vería obligado a profundizar sus críticas y a precisar sus soluciones. Y el plan propagandístico, no contempla estas situaciones.

Tampoco planea hablar sobre su gobierno anterior. Escuchándolo, nadie puede suponer que se trataría de su segundo período. El primero no existió, no existe la posibilidad de autocrítica sobre lo que podría haber hecho erróneamente, por el contrario, que se lo planteen, es un despropósito en su discurso.

Por eso Piñera sólo habla frente a un auditorio cautivo y da entrevistas a periodistas de su sector o fuertemente pauteados. Así, su comando ha tratado de evitar un debate televisivo con Ossandón, producto de las primarias. De otra manera el esquema “ustedes malos, yo bueno” no se sostiene.

Divide al país en buenos, él y sus seguidores, y malos, los que apoyan al gobierno y los que no lo apoyan a él. Y esto lo hace hablando alto, golpeado, seguro de lo que dice, mostrando confianza y seguro de ganar. Por sobretodo, siempre, la imagen de triunfador…

Bien por sus propagandistas.


Los conflictos de intereses.

La cantidad de artículos que han aparecido en la prensa, informando sobre conflicto de intereses que involucren al candidato de la derecha, son innumerables. Considerando, además, que fue citado como imputado a prestar declaraciones ante la Fiscalía. Se descubrió que tiene empresas  en paraísos fiscales, cuyo único objeto es no pagar impuestos en Chile.

Sin embargo, el inversionista mantiene, impertérrito, los primeros lugares en las encuestas. Pareciera que los electores decididos a votar por él o los que creen que será el próximo presidente de nuestro país, conocen esta arista de su personalidad y, aun así, mantienen su disposición para marcarlo en el voto.

Algunos con buena memoria, han recordado que, en la elección pasada, la UDI bajó a Golborne como candidato, porque se descubrió que tenía una cuenta en cierto paraíso fiscal. El partido de extrema derecha no le aceptó sus explicaciones y el ex ministro de minería debió declinar su candidatura.

Sebastián Piñera, al igual que Golborne, también, como ya dijimos, tiene una empresa en un paraíso fiscal. A mayor abundamiento, incluso formada por hijos y nietos.  Pero ahora la UDI mira para otro lado y no le da importancia a un conflicto de interés que, hace 4 años, no dejó pasar.

Hay dos razones para esto. La primera, Piñera encabeza todas las encuestas y la derecha cree que está jugando una carta segura a ganador. Segunda, no tienen candidato alternativo. Piñera es todo o nada. Por eso, un partido como la UDI, con un gran súper ego, debe aceptarle las particularidades de su personalidad.

Cuesta, entonces, encontrar alguna causa, por la cual los partidos de derecha pudieran echar a un lado la candidatura del ex senador. Debería descubrirse un escándalo de proporciones mayores ilegal o ilegítimo. Y pareciera que, a esta altura de la carrera, ya nada más puede aparecer, en esos términos.

Variable que quienes gastan gran parte de su energía en criticar, por su conducta e intereses, deberían analizar, porque pareciera que, por este camino, no le hacen mella al candidato inversionista.


La cercanía a la gente.

Para las primarias de la derecha, Sebastián Piñera deberá realizar una campaña que abarque todo Chile. No puede correr riesgos. Ossandón no le va a regalar nada. Será un apronte de lo que venga con la presidencial, si gana la primaria.

Y ahí veremos a un candidato que no puede arriesgarse a estar en actos espontáneos, con la gente en la calle o en cualquier otro lugar abierto. No lo veremos, sábados o domingos, recorriendo ferias libres o visitando un evento deportivo o artístico.

Lo veremos en actos públicos, pero donde pueda controlar la asistencia y nada más.  Y al aire libre, sólo rodeado de periodistas y cámaras de televisión, como cuando visitó Chañaral, después del último temporal.

O sea, en la carrera presidencial, está corriendo un candidato que, si ganara, debería pasarse encerrado 4 años en La Moneda, porque no podría caminar en ninguna vereda, ni cruzar una calle o atravesar una plaza o visitar un mall. Menos aún, asistir a un partido de fútbol de la Selección Chilena, en el Nacional…

Todo sea por ganar una elección presidencial…

viernes, 28 de abril de 2017

Punto de inflexión

Una vez más, en su historia, la Democracia Cristiana se encuentra frente a una decisión que afectará la vida política de este país. Y para el lado que se incline, el apoyo de su fuerza electoral, puede significar el triunfo, en las elecciones que vengan a continuación.

Los analistas políticos, entonces, insisten en decirle a la DC, cual es el camino que debería tomar, cuáles son sus ventajas y como, sin duda, que triunfará, siguiendo la huella.

Ambos extremos coinciden en esa actitud, pero discrepan en el contenido. La izquierda, el resto de la Nueva Mayoría, insiste en que ir a primera vuelta, implica el quiebre y el fin de la coalición de gobierno, que no habrá lista parlamentaria única y que eso conlleva una debacle en las elecciones de diputados y senadores, que estrenan la cifra repartidora, para quien vaya solo. Son avisos, amenazas, deseos frustrados del mundo de la izquierda de la NM que ve, con cierto temor, el alejamiento DC.

Desde el otro extremo, los analistas pontifican indicando que ir sola a la primera vuelta, permite a la Falange, fortalecer su identidad, buscar un camino propio, mantener su actual votación e, incluso, recuperar a muchos de los que se han ido. Claramente, en estos intentos, los analistas de derecha tienen claro que, la DC en primera vuelta, significa el quiebre de la Nueva Mayoría, con lo que aumentan las posibilidades de quien sea su candidato. Por ende, no se callarán en sus intentos.

A tal punto, que se indicaba por la prensa, que Piñera empezaría durante la campaña presidencial, un discurso de acercamiento hacia el centro político, cosa que se guardaba para después de la primera vuelta, como una manera de atraer a este voto falangista. La derecha tiene claro que la única fuerza organizada a la cual podrían recurrir, para mejorar su votación en el balotage, es la DC.  


Por eso, entonces, es claro que los comentarios de terceros ajenos a la militancia democratacristiana, no persigue facilitar las cosas para el momento de la Junta Nacional, ni persiguen, incondicionalmente, el camino más adecuado para la Falange. Eso no les interesa. Su interés primordial es influir en la decisión que deben tomar los 400 y fracción delegados a la Junta. 

En definitiva, este sábado se reúne la Junta DC y de ahí saldrá la decisión final. En este punto, los convocados deberán decidir, por si y ante si, cual camino tomar. Y la decisión que tomen, será un punto de inflexión, en la vida política nacional.

Quedarán atrás las amenazas de la izquierda, y los cantos de sirena de la derecha, que los llaman a defender la civilización cristiano occidental. El objetivo de quienes respaldan la flecha roja, es seguir su camino, impertérritos, al igual que Ulises en dirección a Itaca.

Porque, antes de llegar a los resultados, nadie puede predecir el futuro, ni tiene la varita mágica para hacer realidad todos sus sueños. Y la política no puede verse en blanco y negro, como se insiste en los extremos.

martes, 28 de marzo de 2017

Primarias

Faltando poco más de dos semanas para que venza el plazo de inscripción de los partidos políticos y algo más de 3 meses para la realización de primarias, el panorama, aún, no logra despejarse en ninguno de los sectores que postulan.

Chile Vamos

En Chile Vamos, con la proclamación de Sebastián Piñera, por parte de RN y la UDI, quedó sellada la cantidad de candidatos que se presentarán en la primaria de esa coalición.

Piñera, desde la proclamación en la Quinta Normal, ha repetido el libreto, tratando de plantear una “buena onda” en torno a su candidatura y fuertes críticas al actual gobierno. Según las encuestas, es quien tiene la primera opción para encabezar el cómputo final, Para gran alegría de todos aquellos que, en su proclamación, gritaron “Viva Chile y Pinochet”.

Se enfrenta al senador Manuel José Ossandón, que renunció a RN, para forzar la primaria. Con un gran capital electoral en Puente Alto, donde fue un brillante alcalde, asegura que ganará la primaria puesto que Sebastián Piñera no podrá resolver su intríngulis entre política y negocios.

Los dos Kast, Felipe y José Antonio, no se plantean como eventuales ganadores y buscan distintos objetivos en sus candidaturas. Felipe busca mantener la existencia de Evópoli, independiente a lo que digan y disputen RN y la UDI. José Antonio, hasta hoy, es tanteado para que se presente en la primaria y no vaya a primera vuelta, como lo ha afirmado por la prensa.

Declaraciones de Ossandón, por la prensa, aseguran que la primaria de la derecha será de una violencia verbal mayor, entre partidos aliados, que si se enfrentaran coaliciones distintas. De aquí, surgieron comentarios de algunos analistas políticos, que afirmaban que, la proclamación en la Quinta Normal, Piñera se planteó más pensando en esta primaria, que en la elección presidencial misma. De hecho, es el primer escollo que debe superar y, en una de estas, puede no ser el más fácil. Además, puede dejar heridas, entre los contendores, difíciles de cicatrizar.


Nueva Mayoría

La Nueva Mayoría no tiene para nada claro su futuro post primaria, pero tampoco, ha habido entre los eventuales candidatos, declaraciones agresivas o descalificatorias.

Alejandro Guillier, cercano al Partido Radical, encabeza las encuestas, pero no tiene detrás un partido que le respalde al mismo nivel. Los Radicales mantienen una baja presencia electoral y no se vislumbra por donde podrían desarrollar una fuerza que marche junto a su candidato, hacia las primarias.

Caso distinto al de Carolina Goic, que tiene el apoyo unánime de toda la Democracia Cristiana. Partido que, poco a poco, va poniendo en movimiento su maquinara electoral, fuerza que no se puede despreciar ni mirar con indiferencia. En este momento la Senadora por Magallanes, es quien presenta más posibilidades de amagar un posible triunfo de Guillier en la primaria de la coalición de gobierno.

Ricardo Lagos presentó, ante la prensa, líneas programáticas de su candidatura. Pero su candidatura partió débil: cuando se pensaba que su sola presencia, para temor de algunos sectores, incluida la derecha, arrasaría en las encuestas, no ha podido remontar hasta lograr un nivel significativo de preferencias.

Insulza y Atria no han mostrado niveles, en las encuestas, que los haga mantener opciones reales, en una elección abierta para la Nueva Mayoría.

Sin embargo, con estos posibles candidatos, se debe tener claro que, hasta el momento, no todos los partidos de esta coalición, han proclamado candidatos, como es el caso de la derecha.

Sin ir más lejos, faltan las definiciones del Partido Socialista y de la Democracia Cristiana, que, a mayor abundamiento, no decide si Carolina Goic se presenta en primarias o va a la primera vuelta. La indefinición, en materia de candidatos, de estos dos partidos que representan más del 50% de la NM, tiene, sin duda, impacto en las encuestas. Mantiene una incertidumbre que favorece, momentáneamente, a candidatos del sector que hoy, aparecen mejor posicionados.


Frente Amplio

El Frente Amplio asoma, tratando de repetir el logro electoral de Valparaíso, en la elección de alcalde, en octubre último. El diputado por Punta Arenas, Gabriel Boric, insiste que pasarán a segunda vuelta

Podría aumentar la probabilidad de lograrlo, si se dieran dos condiciones. La primera, es que el Frente Amplio lograra reunir, en una posible primaria, una gran cantidad de movimientos y partidos, que estén dispuestos a jugárselas en esta opción, respetado el resultado que sea, en la lucha por la segunda vuelta presidencial. La otra condición, es que la NM no logre consenso en torno a su primaria y vaya dividida en noviembre. 

Desperdigando votos, la coalición de gobierno, pierde su mayor fuerza electoral, que podría favorecer al Frente Amplio.

También, dos variables se juegan en contra. Una de ellas, es ver cuántos movimientos y partidos se suman, realmente, al Frente Amplio y cuales candidatos podrían presentarse. Sin son pocos, las posibilidades de un buen resultado en la presidencial, amenguan. La otra variable, es que Gabriel Boric y Giorgio Jackson, deben ir a la reelección como diputados.

El caso de Jackson es principalmente, preocupante. Recordemos que, la NM, se omitió en su distrito, Santiago Centro, y que, como candidato único del sector, obtuvo 48% de los sufragios. Esta vez, deberá correr con sus propias fuerzas y apoyado por un movimiento que, en la elección de concejales de octubre, no tuvo una cantidad tal de votos, como para asegurarle ser elegido, nuevamente.

Esta situación, de Boric y Jackson, con la campaña presidencial lanzada, sin duda que quitará bríos al candidato del Frente Amplio, puesto que estos dos parlamentarios, deberán preocuparse, inexorablemente, de la reelección en sus distritos.



Al margen de todo lo anterior, existen dos hechos que atraviesan, transversalmente, a todas las coaliciones.

El primero de ellos, es que todos los partidos involucrados logren juntar, antes del 14 de abril, el mínimo de votos que la ley les exige, para seguir existiendo como partidos políticos reconocidos legalmente. Esta situación podría perjudicar a cualquiera de los candidatos que hemos nombrado, sin excepción.

El segundo hecho, es la abstención. En toda elección, el electorado duro, se alinea tras su preferencia y acude a las urnas. Y con estos votos se dirimen los resultados. Una vez más, entonces, la abstención será alta y todos la olvidarán. Salvo que, las coaliciones se la jueguen, más que por los partidarios que van y votan por ellas, por los electores que acostumbran a quedarse en sus casas.


Sin duda que veremos, tal vez como nunca ha sucedido antes, a todos los candidatos llamando a votar. En la medida que ese llamado tenga eco en sectores que habitualmente se abstienen, los resultados pueden sorprender y mucho.

martes, 25 de octubre de 2016

¿Cuál triunfo?¿Cuál derrota?

El Mercurio menciona un nuevo análisis de interpretación de las elecciones de alcaldes, al señalar que Chile Vamos, gobernará más habitantes que el oficialismo. Un nuevo sistema, pensando en demostrar que la Derecha fue amplia ganadora del proceso eleccionario.

Si, a esto añadimos la celebración, con Piñera incluido, primero en el comando de Matthei y, posteriormente, en el de Felipe Alessandri, en horario Prime, por supuesto, sin duda pareciera que Chile Vamos, ganó en toda la línea y que fue un desastre para la centroizquierda.

Al momento de analizar los resultados de esta elección, debemos dejar de lado, al ambiente triunfador que mostró la derecha, con los triunfos en Providencia y Santiago. Comunas importantes o emblemáticos, sin duda, dentro de todo el contexto, pero ¿bastan para sentirse vencedor? ¿O son sólo escaramuzas dentro de la batalla electoral de todo el país?

Porque, si comparamos votos, a nivel nacional, en la elección de alcaldes, tenemos:


Chile Vamos:      
1.827.815
38.45%
Nueva Mayoría:
   1.761.062
           37,05%


La diferencia es de 1,4%, menor que cualquier error muestral. Claramente, nadie puede sentirse vencedor o con el triunfo en el bolsillo, con una abstención del 66% y pensando en las presidenciales de diciembre de 2017, con esta diferencia.

Sobre todo, comparando, de la misma forma, los resultados de la elección de concejales, a nivel nacional:


Chile Vamos:       
1.794.792
           39,48%
Nueva Mayoría:  
2.140.733
            47,10%


Y aquí la diferencia es de 7.62%, por lo menos, mayor que un error muestral, a favor de la Nueva Mayoría, lo cual le asegura el triunfo a cualquier candidato de la centroizquierda.

No podemos dejar de preguntarnos, entonces, cuando Piñera hablaba para la tele, en el comando de Matthei o de Alessandri, ¿en cuál de los dos resultados se basaba para sentirse tan victorioso?  Claramente, la actitud de triunfo, parece ser más un recurso de marketing, que la certeza de haber ganado inobjetablemente, esta elección.

Más aún, si consideramos que cuando Hernán Larraín hablaba, no dijo ni una palabra de la pérdida de la alcaldía de Valparaíso, en manos de un desconocido candidato de 31 años, ni tampoco que la fuerza del clan Rysselberghe, no pudo recuperar la alcaldía de Concepción que se mantuvo en manos del candidato DC. Y a mayor abundamiento, en Recoleta, Jadue, comunista, perverso, ateo y materialista, le ganó en lucha directa al candidato UDI, fiel representante de la cultura cristiano occidental, con más del 50% de los votos.

Ni Renovación tampoco comentó la caída de Luis Plaza en Cerro Navia, donde se postulaba para su tercer período.

Pero esto no permite que la Nueva Mayoría pueda sacar cuentas más alegres o siquiera respirar más aliviada.

La pérdida de Santiago y Providencia son hitos que deben hacer reflexionar respecto a las causas que motivaron estos resultados. Las reflexiones deben ser a nivel de NM y a nivel interno de cada partido involucrado a través de los candidatos. Desconozco las internas en Santiago y Providencia, pero está claro que faltó más apoyo, más sonrisas, más campaña y menos abstención. Fueron candidaturas que no lograron sumar más votos, más electores. El análisis da para mucho más que para estas líneas.

Un párrafo aparte, para la DC y la pérdida de las alcaldías de Maipú, La Reina y Macul. Los tres alcaldes derrotados son DC. En Maipú, incluso, se produjo una pelea que abarcó sólo a democratacristianos. El alcalde en ejercicio, decidió descolgarse porque el partido no quiso postularlo, dado que estaba formalizado en una causa judicial y el partido llevó otro candidato. El resultado fue que ganó Kathy Barriga, de Chile Vamos, nuera de Lavín, con el 36% de los votos.

En La Reina y Macul no se hicieron primarias. En La Reina, los descolgados sumaron 6 mil votos y Donckaster se perdió sólo por 600. En Macul, Puyol perdió después de 20 años de alcalde, en manos de otro descolgado que ni siquiera él tiene claro si apoya a la NM o al Chile Vamos.

Duro golpe para la DC (¿dónde hicieron mal las cosas?), que aún sigue siendo el partido mayoritario de la NM, aunque el tercero en votos a nivel nacional, después de RN y la UDI.

La dispersión y la abstención fueron protagonistas en el resultado final de la NM. Los resultados de la NM, fueron los siguientes:

Concejales
2.140.733
Alcaldes
1.761.062

La NM recibió 379.671 votos más para Concejales que para Alcaldes. O sea, en el camino de Concejal a Alcalde, se dispersaron el 17,7% de los votos para Concejales. El 2012, esta dispersión fue de 9,4%.

Aquí están los votos de Vittori en Maipú, el hijo del “Choro” Soria en Iquique, Sharp en Valparaíso, Morgado en Macul y varios más cuyos electores, sin duda que, para concejal, votaron por candidatos de la Nueva Mayoría.

Con esta dispersión, si la elección hubiera sido la primera vuelta de una elección presidencial ganada por la NM, al candidato le faltaría tiempo para negociar con todos los movimientos, supuestamente más a la izquierda, y conseguir su apoyo en la segunda vuelta.

Y la abstención, para alcaldes, la NM tuvo una menor votación de 624 mil votos, en relación a los obtenidos en la elección de 2012 y 492 mil, en la elección de concejales.

Lo curioso del caso es que estos votos no emigraron para otras coaliciones, partidos o movimientos, sino que se quedaron en sus casas. La NM no fue capaz de motivarlos a concurrir a las urnas. No fue capaz de demostrar a quien favorece directamente, la abstención. Por el contrario, es dable pensar que, si la elección hubiera sido dos semanas después, estas cifras hubieran aumentado.

¿Qué hacer para adelante? Claramente, no más de lo mismo. Aunque la NM aún supere a la derecha voto a voto.

Una severa autocrítica que abarque a los partidos y al Gobierno. Tan profunda, que permita partir casi de cero, reencantando a los electores como una manera de rebajar la abstención.

Generar dentro de la NM, un movimiento que tenga la mística de la Patria Joven, el entusiasmo de la campaña del NO y un candidato que culmine su campaña en el Parque O´Higgins, con un discurso que termine diciendo “Uds. son la patria, gracias a Dios…”

Soñar no cuesta nada… Son sólo escaramuzas de una batalla electoral, cuya guerra finaliza en la presidencial del próximo año…


Estamos en el mismo punto que Julio César, antes de cruzar el Rubicón, o sea, la suerte aún no está echada…

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