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martes, 14 de noviembre de 2017

Las alternativas de Carolina

Tres posibles alternativas de Carolina Goic, para los resultados de la primera vuelta.

La primera, Carolina obtiene el tercer lugar, con el mismo 12%, que la DC obtuvo en la elección de concejales de octubre del año pasado.

Este resultado, tendría algunas ventajas:

-          La DC seguiría siendo el partido con mayor respaldo popular de la centroizquierda.

-          Imaginemos, total no cuesta nada, que este porcentaje, le permite mantener su presencia parlamentaria.

-          Este electorado sería una cantidad suficiente y necesaria para que las candidaturas que van a la segunda vuelta, se desvivan y realicen grandes ofertas, para contar con estos votos. La DC tendría así, una vez más, la manija y dar vuelta la historia para el lado que desee o que la coyuntura aconseje.

-          Podríamos reírnos de las encuestas que vaticinaron para el partido y su candidata, un resultado apocalíptico


Una segunda alternativa, sería ver a Carolina, disputando el cuarto, quinto o sexto lugar, voto a voto con la Beatriz, Kast o el MEO.

Sería una situación muy difícil de definir, ver que la Senadora, que pertenece a un partido que tiene la historia, tradición y raigambre de la DC, deba pelear su lugar final en la elección, voto a voto con MEO que ¿tiene? historia, tradición y raigambre.

Lo mismo deberíamos plantear, en la lucha contra Beatriz, considerando que los partidos del Frente Amplio, ninguno superó el 1 o 2%, a nivel nacional, en la elección de concejales. Esperemos entonces que, aquí, el todo no sea más que la suma de las partes.

Como también esperemos que, con un bajo porcentaje en la presidencial, exista un voto cruzado, lo suficientemente alto, que evite una debacle en la representatividad parlamentaria de la Democracia Cristiana, en la primera elección que existe el voto proporcional.

Con un resultado de esta envergadura, puede darse el caso que el porcentaje de votos falangista, no sea necesario para lograr el 50%, a ninguno de los dos candidatos que compiten en segunda vuelta. Y que, en la lucha de los apoyos para la segunda vuelta, la DC no sea considerada.

A fin de cuentas, entonces, con un bajo porcentaje en la presidencial y con una debacle parlamentaria, la única posibilidad que podría dar una luz de esperanza a la sobrevivencia como partido, es que, con una pequeña representación, pueda darle al candidato que gane, una permanente mayoría en el Congreso, tal como ocurre en los gobiernos del Reino Unido o Alemania, con los partidos más pequeños. Claro que aquí, habría que preguntarse, si da lo mismo, para estos efectos, que el ganador sea de derecha o izquierda.



Por último, la tercera alternativa, si Carolina quedara en el séptimo u octavo lugar, podríamos contarles a nuestros nietos o bisnietos, que, alguna vez, existió un partido que fue el más grande, durante la segunda mitad del siglo XX, que tres de sus militantes fueron presidentes de Chile, que formó parte del triunfo en el plebiscito del 88 y que, en definitiva, realizó muchas y muy significativas obras para el progreso de Chile. Otro cuento sería determinar si nuestros nietos o bisnietos, nos creen la historia…

domingo, 8 de octubre de 2017

La propaganda de la candidatura de Sebastián Piñera

La candidatura de Sebastián Piñera ha formado un comando propagandístico que le maneja la agenda; le indica que hacer o que debe decir y no decir, en cada caso; le crea slogan, frases clichés e ideas-fuerza y trata de vender la imagen de un candidato que se ve lejana a lo que es la persona real.

Todos los integrantes de sus comandos o quienes tienen alguna participación en medios de comunicación, se refieren a él, como el “Presidente Piñera”. No hacen mención de su anterior período, sino que tratan de vender, repitiendo incansablemente esta expresión, la idea entre los auditores.

El candidato y sus seguidores, en cada oportunidad que se presenta, hacen mención que este gobierno es mediocre y no hace nada bueno. También, a fuerza de repetir, tratan de introducir esta idea

Idea que va acompañada, a continuación, de lo bien que lo hará cuando sea presidente. No hay términos medios: ustedes, mediocres y equivocados, haciendo las cosas mal; yo teniendo en la mano la mejor solución, la más correcta, producto de mi preclaro análisis.

Con esta política, Sebastián Piñera demuestra su visión en blanco y negro. No existen términos medios. No conoce otra manera de expresarse que antagonizando. Un marxista diría “agudizando contradicciones”. Claramente, divide al mundo entre buenos y malos. No tiene otro discurso, no puede encontrar algo, ni siquiera medianamente, positivo en el gobierno actual porque se le cae su propio discurso.

Por esto mismo, no habla de su anterior mandato. No hace un mea culpa de sus fracasos, por el contrario, todo lo hecho fue muy bueno y superior a otros gobiernos de la Concertación o Nueva Mayoría. Pero es un tema que tiene demasiadas aristas y que, por lo mismo, dentro del comando propagandístico, no es de los favoritos para ser citado. Se vio hace algunos días, cuando Piñera criticó al gobierno por la forma en qué cedió, para terminar la huelga de hambre de los comuneros mapuches, olvidando así que él hizo lo mismo cuando fue presidente.

Al candidato inversionista no lo veremos, un domingo en la mañana, caminando entre los compradores, en una feria libre. Ni caminando en una calle céntrica o tomando el metro. Su comando ha estructurado la campaña de manera tal, que evita las situaciones espontáneas, los encuentros con la gente, donde debe improvisar. De hecho, la piñericosas en esta campaña, han aparecido cuando no tiene el libreto a mano, cuando se le terminó o cuando surgió una situación imprevista. Así que siempre lo veremos en actos donde su comando pueda manejar toda la situación. Donde esté claro lo que debe decir o callar y no salirse, por motivo alguno, del libreto.

El mejor ejemplo de esto fue en la Octava Región, cuando contó un desafortunado chiste. Las redes sociales explotaron tratándolo de machista, dentro de lo más suave. Posteriormente, tuvo que pedir disculpas. Pero a través de twitter, no se atrevió a dar la cara o su comando no lo dejó.

Fue el único candidato que no asistió al foro en el Salón de Honor de la Universidad de Chile. No tendría nada de particular. En todas las campañas, el candidato que encabeza las encuestas, no demuestra interés alguno en sostener debates con el resto. Aquí pasa lo mismo. Sobre todo después del debate previo a las primarias de la derecha. Lo más probable que la frase de Ossandón “no lo declararon reo por lindo”, aún ronde por la cabeza del candidato de derecha. Y lo más probable, también, es que no debe tener ganas de vivir situaciones semejantes, más aún con candidatos que no son de su sector y, eventualmente, más incisivos. Pero, deberá aceptar, al menos, un foro con televisión abierta. No hacerlo, le puede traer costos políticos que podría pagar muy caro. Pero, desde ya podemos vislumbrar, que su comando, tratará que el diseño del foro o de los foros en que participe, sea lo más amarrado posible y no en horarios prime. Ojalá que no hayan espacios para salirse del libreto y, esto como condición, sólo con Guillier, Beatriz y Carolina. En una de esas, incluso, dejarían fuera a Kast, que es de su propio sector.

Pero es ridículo pensar que, a través de estos foros, el candidato podría perder votos
.
Cuesta pensar en que debería suceder, a esta altura de la campaña, para que Piñera dejara de encabezar las encuestas de opinión. No se vislumbra por donde. Es claro que si un elector lo tiene como su candidato, no lo escogió por su transparente moral y ética, sino que ya aceptó todas las martingalas que ha hecho desde el Banco de Talca hasta hoy, le aceptó los conflictos de intereses, su actuar algo turbio en más de algún gran negocio, como las acciones de LAN. Un foro más o un foro menos, entonces, no harán cambiar, a nadie de opción, de idea.

Por esto queda claro que, en los foros, los otros candidatos, no sacarán nada en limpio, ventilándole sus negocios o el problema de los derechos humanos o la “familia militar”.

Su presentación en un foro, muestra las dos grandes debilidades del ex presidente. Una ellas, su incapacidad de plantear al país, una imagen de lo que queremos, de adonde podemos llegar, cuales son los caminos  por donde debemos transitar todos, para hacer de Chile un país mejor. Claramente, no se trata de un líder que arrastra masas, que lo sigan fervorosamente.  Por el contrario, su discurso es casuístico, sin gran arquitectura, poco profundo y, tampoco, inclusivo, ya dijimos que mira al mundo en blanco y negro.

La otra debilidad la hemos detallado en estas líneas: no tiene capacidad para improvisar, para hablar fuera de libreto y, menos, bajo presión. Ya lo vimos en el foro de derecha con Kast y Ossandón. Aquí pierde toda la habilidad que ha demostrado en los negocios. Gran razón para evitarlos.

En diversas oportunidades, el ex presidente ha hecho llamados a la clase media. Incluso, en el foro de la derecha, insistió en que su programa protegía a la clase media.  Pero no nos engañemos, el candidato de la UDI y RN, menciona a la clase media, sólo por necesidad comunicacional. Necesita dirigir su discurso hacia alguien y no puede hacerlo a las clases más desposeídas o marginadas, porque nadie le creería y llegaría a provocar risas. Pero, no pensemos que el candidato pertenece a esta clase media o que aquí están sus más fieles partidarios. Claramente, sus verdaderos partidarios, al igual que él, que han hecho llegar al SERVEL millonaros aportes a su campaña, pertenecen a la crema del ABC1. En este punto, la clase media, es un lejano recuerdo. 
 
En algún momento, el candidato debe haberse reunido con los dos partidos de derecha que lo apoyan. 

Deben haberse discutido los términos, los alcances, los objetivos de la campaña, qué decir y qué no decir, los si y los no. A cambio de esto, los partidos deberían aceptar que nadie, sólo él, dirige u opina sobre su campaña. Los partidos aportan militantes, recursos, propaganda, toda su estructura partidista, sus contactos, lugares de reuniones, pero no opiniones o críticas y, menos, abiertamente, por la prensa.

No solo callar. Un par de meses atrás, Piñera fue citado a declarar a la Fiscalía como imputado en el caso EXALMAR. Ese mismo día, su comando propagandístico, junto al primo vocero, dio a conocer a la opinión pública, el fideicomiso ciego que el candidato pensaba firmar, en el caso de salir elegido.

Toda la prensa de derecha, escrita, hablada y TV, puso el fideicomiso en titulares, y la visita a la Fiscalía pasó a segundo plano o a páginas interiores. La UDI, por su parte, que ha sido de una gran inflexibilidad doctrinaria en el caso del divorcio, de la píldora del día después, del matrimonio igualitario y del aborto, miró para otro lado y no le importó tener, como candidato a la Presidencia de la República, a un imputado ante la justicia. Esto fue un tremendo triunfo de los propagandísticos de la candidatura de derecha y este caso, candidato imputado, inédito en el mundo democrático…

Y no es lo único. Se acusó a Piñera de tener empresas en paraísos fiscales, quien no tuvo más remedio que, después de dar muchas explicaciones, reconocerlo. La UDI, nuevamente teniendo presente su inflexibilidad doctrinaria, guardó silencio. No convenía recordar que, en la presidencial anterior, tiró a Golborne a la cola, por la misma causa y designó a Longueira, candidato.

Hace un par de domingos, El Mercurio denunció que el slogan de la campaña, elegida por su comando propagandístico, donde menciona que vendrán tiempos mejores, era una copia textual, de lo escrito 75 años atrás, por Ana Frank, en su escondite, antes que los Nazis la capturaran y la enviaran a Auschwitz.


Toda una analogía…

domingo, 16 de julio de 2017

¿Creerles a las encuestas?

Estamos llenos de encuestas sobre los resultados de la elección presidencial, y deberemos soportarlas, in crescendo, hasta noviembre o diciembre, en nuestro país.

Las encuestas tratan de vaticinar resultados, en este caso, políticos. Muchos las usan, casi como dogma, cuando los favorecen, las blanden a su favor como la Espada Cantante o la Tizona, sacan conclusiones y toman decisiones con estas cifras en la mano.

Análogamente, quienes se ven perjudicados les restan valor. Dicen que es sólo una muestra de un momento determinado.

Ni tanto ni tan poco.

El Universo

Las encuestas son instrumentos de medición que tratan de acercarse a lo que sería el resultado final, en un universo dado, de una consulta. Para esto, deben seguir un protocolo que permita a la encuesta, tener cierta dosis de verosimilitud en su resultado.

Deben partir fijando su mercado-meta. A quienes van a consultar. En el caso de una encuesta para averiguar quién podría ser el próximo presidente, debe escogerse una muestra que sea equivalente a la composición social de Chile. En otras palabras, los ABC1, C2, C3, etc., deben ser una proporción equivalente a lo que existe en nuestro país hoy.

Esta estratificación debe darse porque, como es imposible preguntarle a todo el universo, se elige una determinada cantidad de encuestas que sea representativa de la sociedad chilena. Obviamente, mientras mayor sean las coincidencias entre el universo y la muestra, mayor debería ser la probabilidad de acierto. En este caso, deberían coincidir las variables sociales, económicas, profesionales, laborales, habitacionales y todas aquellas que intervengan en el universo. No es una tarea menor, ni mucho menos, sencilla.

En las encuestas que semana a semana, van entregando vaticinios, presentan distintas muestras. Una de ellas, llena el 75 u 80% de los cuestionarios, a la salida de distintas estaciones del metro. Sin duda que la estación Einstein presenta características distintas a la estación Alcántara o Lo Vial y claramente, no mantiene paralelismo alguno con el universo de votantes de nuestro país. ¿No es válida, entonces, esta encuesta? Es válida, pero en la medida que se considere sólo el universo correspondiente a la muestra. Esta encuesta sólo puede vaticinar el universo de personas que salen de las estaciones en que se realizaron las encuestas. En ningún caso vaticinan el comportamiento del electorado.

Otra empresa, realiza algo así como 1.800 encuestas telefónicas, a teléfonos fijos y celulares. ¿Podrá existir una correlación alta y significativa entre el universo de electores y las 1.800 llamadas telefónicas? La respuesta es evidentemente obvia. Sin embargo, los ejecutivos de esta empresa, llaman a conferencia de prensa para dar a conocer los resultados, que la prensa interesada los informa casi como algo irredargüible y que no tiene posibilidad alguna de no ser así.

Otra empresa, decide hacerlas en Santiago y en dos o tres capitales regionales, tratando de acercarse a las características del universo muestral. La respuesta también en obvia. No considera para nada lo que podrían votar los electores de Colchane, Buchupureo, Los Muermos o Caleta Tortel.

El Cuestionario

Luego, corresponde confeccionar el cuestionario. Aquí vendrán las preguntas que, quien confeccionó las preguntas, cree que son las más ajustadas para lograr tener las respuestas más cercanas a la realidad. Este cuestionario es revisado y analizado antes de lanzarlo.

Pero una vez lanzado, las encuestas se llevan a cabo, cara a cara, en la calle o se llama por teléfono y las contesta quien esté al otro lado de la línea.

En el caso del cuestionario, la forma en que está hecha la consulta, también puede determinar algunos resultados. Pueden ser preguntas cerradas o abiertas; donde las alternativas se le leen al encuestado o se confía en su memoria. Por ejemplo, ante la pregunta ¿Quién cree que será el próximo presidente de Chile?, la respuesta puede ser muy diferente si, a continuación de la pregunta, se lee una lista de candidatos o se confía, simplemente, en la memoria del encuestado.

¿Cómo se determina la lista? ¿Cuáles apellidos y en cuál orden se colocan, en el caso de la respuesta cerrada? El orden es una variable no menor.

Incluso, pensando en una respuesta abierta, el cuestionario puede estar hecho de tal manera, que el entrevistado deba mencionar o escuchar un determinado apellido, en preguntas anteriores, logrando así, qué al momento de responder una pregunta abierta, salte a su memoria para indicarlo como alternativa.

Los Dueños

Una de las encuestas pertenece a la CEP. Basta mirar los nombres involucrados entre la presidencia y el directorio del CEP, para que quede meridianamente claro, cual color político podría estar influyendo en esta encuesta.

Lo mismo pasa con ADIMARK. Su propietario fue asesor de Sebastián Piñera, mientras fue presidente de Chile.

Y GFK es dirigida por un ex integrante del “segundo piso” de la Moneda, durante el gobierno de Piñera.

Conclusión


A fin de cuentas, entonces, pura especulación estadística y aprovechamiento político, que puede servir para ocupar algunos minutos de los noticiarios, en hora prime, de la TV, o llenar un express al paso, cualquier mediodía o, por último, alargar unos minutos una buena sobremesa…  

¿Creerles? Ese es otro tema...

martes, 4 de julio de 2017

Después de las primarias

1.417.637 votos fue el total que obtuvo, en su Primaria, Chile Vamos, sumados los tres candidatos.

Se han alzado voces diciendo que la cantidad fue un inesperado triunfo, considerando el partido de fútbol que la selección chilena jugaba en Moscú. De hecho, la cifra alcanzada fue mucho más alta que la obtenida en la primaria Allamand-Longueira. Piñera por sí sólo, obtuvo la misma votación, que el total de votos de aquella jornada.

Chile Vamos tiene, al parecer, todas las condiciones para sacar cuentas alegres, al menos de cara a la prensa y a la opinión pública, respecto al resultado de la elección de noviembre próximo.

Sin embargo, es cosa de rasguñar un poco la pintura y las cosas cambian.

Las últimas tres elecciones que ha enfrentado la coalición de derecha son las siguientes:

Evelyn Matthei, primera vuelta 2013:      1,6 MM de votos.
Concejales octubre 2016:                        1,8 MM de votos.
Primarias 2017:                                       1,4 MM de votos.

Si en las tres elecciones, se han repetido los mismos votantes, sin duda que el millón cuatrocientos mil votos de esta primaria es una buena cantidad, pero el mayor mérito de la cantidad es un arma de doble filo respecto a lo que ha sido el techo electoral de la derecha. Deben crecer 200 mil votos para obtener lo mismo que Matthei en primera vuelta y 400 mil, para igualar la elección de concejales. No se ve muy difícil obtener esos votos, ¿pero, para qué les alcanzaría, en definitiva? ¿Sólo para alcanzar el techo electoral?

Lo realmente valioso para Chile Vamos, sería que quienes votaron en la primaria, no sean los mismos que votaron en las dos elecciones anteriores. De esta manera, existiría un contingente de votantes de derecha, que se reservó para votar sólo en noviembre.

Entonces, este contingente más el 1,4 MM que ya votó en la primaria, permitiría 
sobrepasar el 1,6 MM de Matthei, en primera vuelta y acercarse a los 2,11 MM que obtuvo en segunda. Recién sobrepasando este techo, Chile Vamos empieza a ser un peligro.

Todo esto, en el entendido que todos los votos obtenidos por Ossandón y Kast, se suman a Piñera.

Barajando estas cifras, algún partidario de la candidatura de Guillier, diría que el camino no es tan escabroso. A la coalición de gobierno, le bastaría alcanzar cifras que ya, alguna vez, ha alcanzado: mantener la ventaja que obtuvo en la elección de concejales de octubre pasado o en la segunda vuelta de Bachelet.

El riesgo, es que no hay como medir, hasta ahora, el daño que el Frente Amplio le puede ocasionar a la Nueva Mayoría. Si fuera equivalente al 20,14% que MEO obtuvo en la elección de diciembre de 2009, sin duda que todos los pronósticos fallarían y las cuentas alegres de la Derecha, se justificarían. Pero, concluyendo, el Frente Amplio, debería aumentar el monto de las primarias en 4,3 veces, para alcanzar la misma cifra que obtuvo MEO. ¿Alcanzarán a lograrlo en 5 meses de campaña?

¿Y por dónde podría crecer la Derecha? Después del llamado que Carolina Goic hizo a los votantes de Ossandón y Kast a apoyarla, podrá existir alguna cantidad de esos votos que, despechados, renieguen de la coalición opositora y se vayan a la DC, partido tradicionalmente, de centro-izquierda.

Con este llamado, la senadora deja claro que, por primera vez, desde la vuelta de la democracia, el centro político está realmente ocupado por un partido que no tiene que dar exámenes de conducta para permanecer en esa posición y, de paso, le cierra el camino a Piñera para buscar votos en ese sector. Todo un desafío para Carolina Goic, que pueda mantener este lugar durante los meses de campaña presidencial.

En definitiva, el único camino para crecer, que tiene la derecha, y que depende sólo de su propio esfuerzo, es combatir la abstención de su sector. Crecer en votación, en términos absolutos y no porcentuales.

Curioso, entre Piñera, Guillier y Goic, se repite el esquema del 70…

domingo, 10 de enero de 2010

La última semana

A una semana de la segunda vuelta de la elección presidencial, parafraseemos a Julio César y digamos: Alea jacta est…

No es dable pensar que aún queden electores dudando sobre que hacer con su voto. Y si quedaran, debe ser una cantidad mínima…

Quienes marcaron su voto a favor de Frei o Piñera, volverán a hacerlo. El problema, la duda, es que harán quienes marcaron a MEO como su preferencia.

¿Existirá una gran masa que se traspasará a Frei que le permitirá ganar a última hora, “por nariz”?. ¿O una masa crítica devendrá a la candidatura de la Alianza y permitiendo, en fallo fotográfico, ganar a Piñera?

Difícil saberlo. Recién el martes, se conocerá una encuesta a nivel nacional y realizada por una empresa cuya directora es simpatizante DC.

Otro fuerte sector del electorado, también, puede tener algo que decir: los indecisos, los que votaron en blanco o nulo. En la elección presidencial más reñida desde 1970, pueden sentirse, en segunda vuelta, a tomar una opción sobre algún candidato como “mal menor” o “por el cambio”. Y, en llegada estrecha, no se necesita un porcentaje muy alto de esos votos, para tener alguna ingerencia en el resultado final.

Paradojalmente, el único que votó por MEO y aún no compromete su voto, aún tratando de sacar alguna ventaja en la segunda vuelta, es él mismo. Falta de compromiso que no han mostrado sus partidarios, quienes, con mayor o menor dignidad, han optado por unas de las dos candidaturas en juego. ¿Cuáles son sus opciones? Primero, callar, si es que sabe hacerlo. Corre el riesgo que si la Concertación pierde, se transformará en el Cura de Catapilco del siglo XXI. Segundo, optar por la candidatura de derecha. Para esto, su vuelta de carnero debería ser mayor a la del senador ariqueño o del ex candidato a alcalde por Santiago y terminaría, codo a codo, con los partidarios del gobierno que asesinó a su padre. Tercero, si opta por Frei, debería ser su opción natural, y la Concertación no gana, quedaría demostrado, esta vez fehacientemente, que no tiene manejo alguno sobre sus electores…

¿Cómo entran mañana, ambos candidatos, al debate?

Piñera sabiendo que tiene, aparentemente, la opción más clara de ganar el domingo 17. No puede descuidarse y dejar un flanco expuesto a un ataque frontal de Frei que le pueda hacer tambalear su sitial. Difícil. Más probable es que sus puntos pendientes le jueguen en contra: Primero, los nervios, el error involuntario, el pánico escénico que ya ha mostrado y que le lleven a decir o hacer algo que se le vuelva en contra. Segundo, no se ha desprendido de sus empresas. Sin duda, está esperando el resultado del domingo para hacerlo o no. Pero, ¿no habría sido más ético haberlo hecho antes?

Frei entra, aparentemente, sin nada que perder. Sabe que debe remontar. Sabe que debe recurrir al alma más profunda de todos quienes, alguna vez, votaron por candidatos de la Concertación. Sabe que debe llamar a aquellos partidarios por el cambio que, teniendo en cuenta que la Concertación pudiera no haberlo hecho tan bien, saben que la derecha no es garantía de hacerlo mejor. Y, tal vez debería llamar a Arrate como asesor y que éste le indique como lo hizo en el primer debate televisivo.

Todo lo anterior, especulaciones.

viernes, 18 de diciembre de 2009

La elección

La elección presidencial terminó con 44% para Piñera, 29% para Frei, 20 para MEO y 6 para Arrate.

La Alianza o más bien digamos, la candidatura de Piñera,se le vio celebrando hasta altas horas de la madrugada el resultado de la elección.

¿Qué pudo estar celebrando Piñera? Difícil saberlo. Podemos especular al respecto.

La prudencia aconseja no darse por triunfador aún. La falta un 6% que puede llegar a ser irremontable, no lograrlo el 17 de enero y dar paso al candidato de la Concertación. Difícil, pero nadie, en su sano juicio, se atrevería a negar la posibilidad. Aún cuando es probable que todos los dirigentes de la Alianza apuesten, en privado, al triunfo.

O tal vez, trataba de dar una imagen de triunfador, tal como trató de darla el año 2008, cuando Zalaquett logró mantener en manos de la derecha, la Municipalidad de Santiago. Recordemos que, en aquella elección de concejales, la alianza perdió La Florida, que era uno de sus chiches, y logró mantener Santiago. Sin embargo, por la televisión y en la prensa escrita, al día siguiente, se vio a Piñera, Lavín, Zalaquett y otros próceres celebrando como si hubieran tenido un triunfo de antología. La imagen de triunfo, la derecha la ha perseguido toda la campaña, independiente si tienen o no buenas razones para celebrar.

Por último, pueden celebrar que su estrategia de darle a MEO una tribuna mayor que sus posibilidades reales, dividiría a la Concertación, haciendo muy difícil de superar la distancia en votos que alcanzaría Piñera en relación a Frei. Y aquí si tienen motivos para estar contentos.

Sobretodo que los porcentajes sumados de Frei y MEO resulta 49%. A este 49% se puede deflactar en el porcentaje que se desee, argumentando votos que nunca irían para Frei sino que son de Piñera. Aún así, el resultado al que se llega, representará una cantidad tal de votantes que la Alianza a lo más, según la historia, ha pretendido alcanzar, pero no ha logrado sobrepasar. Prueba de ello es que la Concertación obtuvo 44% en diputados y la Alianza, 43. Pero esto es sólo estadísticas…

A propósito de Enríquez-Ominami. ¿Qué logró, después de su aventura electoral?

Fue una candidatura útil a los propósitos de la Alianza y Piñera. Desde un primer momento, los minutos de cámara y los centímetros de titulares sobrepasaron, con mucho, sus reales posibilidades de éxito. La candidatura de derecha trató, durante toda la campaña, de no tratarlo mal. Los dardos que de la Alianza salían, no llevaban el mismo veneno que los dirigidos a Frei. A tal punto, que se trataba de tender puentes buscando, por parte de la derecha, puntos de contacto, entre dos candidaturas “progresistas” o que planteaban “el cambio”, marcando la diferencia con Frei y Arrate.

Pero, ¿qué cosas en comunes, en la práctica, más allá de la necesidad propagandística, tenían ambas candidaturas? MEO plantea la legalización del aborto, es partidario de la píldora del día después y de las uniones de parejas homosexuales. La Alianza no está de acuerdo con ninguno de estos puntos.

Mayor aún son las diferencias en materias económicas. MEO siempre habló de reforma tributaria, para subir los impuestos y financiar los programas sociales. Incluso, llegó a ofrecer el pago de la “deuda histórica” de los profesores, con este aumento impositivo.

Aumento contradictorio con su mayor cerebro económico, Paul Fontaine, quien, se decía, planteaba todo el programa económico de esta candidatura. En la prensa de hoy, aparece que Piñera lo llamó para participar en su comando, en la segunda vuelta. Queda la duda si el sr. Fontaine de un día para otro se dio cuenta que su lugar estaba junto a una candidatura libremercadista o si, durante toda la campaña, estuvo, sólo, en comisión de servicio al lado de MEO y ahora volvió al redil.

Partidarios de la candidatura de MEO también celebraron hasta altas horas de la madrugada. No queda claro que podrían estar celebrando en casa de otro cerebro de su comando, gran empresario, ex GAP, que hizo toda su fortuna en la sociedad más socialista del mundo…

Los dos diputados que lo apoyaron, tampoco salieron reelegidos. También se perdió su padre…

En la noche de la elección, MEO habló en su comando diciendo que no podía endosar sus votos porque respetaba a cada uno de sus electores. ¿respeto o incapacidad? Sólo está tratando de evitar un riesgo altísimo sobre el cual no tiene control. ¿Qué pasaría si apoya a Frei y este no supera el 29% inicial? O al revés: ¿apoya a Piñera y Piñera pierde la elección?.

Insistió que las candidaturas de Frei y Piñera eran candidaturas del pasado, en cambio la de él era del futuro. Su soberbia o la madurez de sus 36 años, le impedía aceptar que el 80% del electorado votamos por alguna de las candidaturas del pasado…

Tal vez su único logro fue el 20% de los votos. Todo un mérito para una candidatura que, hace un año, no existía. Y quien más se favoreció con este porcentaje fue la candidatura de Piñera.

Sólo daño para la Concertación...

Una versión siglo XXI del Cura de Catapilco…

Frei obtuvo 29% de los sufragios. El peor resultado desde el retorno a la democracia, aún cuando la Concertación sigue conformada por los mismos partidos.

El comando de esta candidatura perdió la pelea comunicacional con el candidatura de Piñera y la prensa de derecha.

La fama de candidato fome, que no sabe hablar, que no se ríe se le vino encima y no pudo sacárselo. El comando no tuvo fuerzas para dar a entender que no se trata de encontrar alguien que nos entretenga, sino de elegir al Presidente de Chile.

Tampoco fue capaz de lograr los espacios en la prensa que tenía MEO. Está claro que los medios de comunicación no ponían algún interés en dárselo. Pero, cuando generó hechos políticos, se ganó el espacio que necesitaba. La mejor muestra de esto, se dio en el primer debate televisivo, cuando Frei enrostró a Piñera el informe de Chile Transparente. Luego de este episodio el candidato de la Alianza estuvo varios días rabiando y dando explicaciones, Frei mantuvo la iniciativa mientras la pelea ocupaba todos los medios de prensa y MEO desaparecía de la acción.

Desgraciadamente, la candidatura de la Concertación no tuvo fuerzas ni iniciativas para lograr más veces este efecto…

La elección de Sebastián Bowen como vocero de la candidatura, buscando gente joven para posicionar la campaña, tampoco dio los resultados esperados.

Durante toda la campaña, los partidos políticos reclamaron que se les tomaba poco en cuenta, en relación a Océanos Azules.

Por último, la candidatura no fue capaz de “pegar” con ninguna idea-fuerza, como la teoría del cambio de Piñera o la candidatura del futuro de Meo. Frei no pudo o no quiso o no supo pararse frente al electorado y hacer un planteamiento claro y profundo respecto al Chile que su candidatura optaba y que quedaba grabado en la gente.

Y hoy tiene por delante una diferencia de 14% por remontar. ¿Será posible?

En diputados, la Concertación obtuvo 44% de los votos. Si Frei llegó a 29, ¿Dónde está el 15% restante?

Arrate aporta 6%, puesto que los candidatos comunistas iban en el mismo pacto que los partidos de gobierno. Se llega al 35%. Falta explicar la diferencia entre este 35 y el 44.

Es dable pensar que los electores de estos 9 puntos, votaron por la Concertación para diputados y por MEO para Presidente. ¿Y ahora, volverán a votar por Frei o serán votos que se irán a Piñera? No hay como saberlo, pero un poco de sentido común indicaría que, si votaron por MEO y un candidato de la Concertación, es difícil que den su voto a la derecha.

Pero queda 11% de los votos de MEO que deben partir hacia algún lado. Sobre este porcentaje se orientan ambas candidaturas para la segunda vuelta.

Piñera necesita lograr que 6 de los 11 puntos. Con esto tendría ganada la presidencia.

Frei para ganar necesitaría mantener su 29%, sumar el 6 de Arrate y el 15 de los votos para diputados que votaron por MEO y el 7 del 11% final del candidato independiente. Demasiados supuestos.

La Concertación vive hoy, su peor momento, incluido el Plebiscito del 88. Si todos los alguna vez votantes de este conglomerado, obedecen a su ADN, podrían volver a ganar…

Piñera está a un paso de la gloria. Si es capaz de darlo, será el próximo presidente de Chile.

Elección de resultado impredecible y no apta para cardíacos…

viernes, 27 de noviembre de 2009

Lo que hay tras cada candidato...

En el caso de Piñera, están Renovación Nacional y la UDI, formando la Alianza por Chile, los que junto a otros pequeños movimientos conforman la “coalición por el cambio”.

Parecieran algo concreto y cerrado. En general, ambos partidos tratan de evitar que los conflictos, entre ellos, trasciendan a la opinión pública, y pretenden dar una imagen de unidad.

Pero, en el fondo, se presentan los viejos conflictos de los Pipiolos y Pelucones del siglo 19. Renovación Nacional, formada por antiguas familias allegadas a la propiedad de la tierra, de profunda raigambre católica, es un partido poco estructurado internamente y algo desordenado. Apoyaron al gobierno militar irrestrictamente, muchos de sus integrantes ocuparon cargos de gran importancia en el gobierno: Sergio Onofré Jarpa fue ministro del interior, en pleno período de protestas.

A su lado está la UDI, como antítesis. Partido formado por fundamentalmente por profesionales y empresarios de éxito, enriquecidos durante la dictadura, muchos de ellos. En su mayoría ostentaron cargos políticos durante aquel régimen. Muy estructurados, tratan de presentar una opinión monolítica y evitar la democracia interna. Por eso los descompuso la pretensión de Miguel Kast de sostener elecciones abiertas para la presidencia de su partido. Error imperdonable para aquellos dirigentes que piensan que el presidente del partido debe haber conocido en persona a Jaime Guzmán. Han desarrollado una fuerte base popular, producto de un trabajo serio y planificado. Pero dicha base, sólo tiene cabida como objeto de asistencia social y votación, sin posibilidades de acceso a cargos dirigentes.



A Frei lo sigue la Concertación por la Democracia. Conjunto de partidos que se unió para luchar por el no en el plebiscito de 1988. Lo conforman la Democracia Cristiana, el Partido Socialista, el PPD, el PRSD y otros movimientos más pequeños. Enemigos casi irreconciliables durante el gobierno de Allende, hoy son socios por más de 20 años y luchan por lograr su quinto gobierno consecutivo. Sin duda que ayudó presenciar, vivir y sufrir el horror de la represión que vino tras el golpe de estado. Hoy, como los matrimonios que han entendido que tanto la separación como la intransigencia es más espantosa que ponerse de acuerdo, han logrado superar profundos impasse. Ha sido la coalición de más larga vida en nuestra historia republicana...



Tras Enríquez Ominami, no existen estructuras ni equipos de partidos. Lo apoyan desde ex GAP, hoy acaudalados hombres de negocios, hasta economistas neoliberales que encontraron un espacio donde ser escuchados. Producto de un mal cálculo de la Concertación y la inexistencia de primarias vinculantes, detrás de este candidato, se suman aquellos electores que ven la posibilidad de protestar contra el sistema político chileno. Ya sea que no les guste la inamovilidad, transversal, de los dirigentes actuales o la arrogancia de quienes ostentan cargos directivos o desean que se produzca compulsivamente un cambio de generación y aparezcan políticos jóvenes capaces de dirigir el país. Candidatura inflada, al comienzo artificialmente, por la prensa de derecha, ha logrado trascender estos apoyos, brillar con luces propias y no necesitar, hoy, de ayuda externa para destacar y crear hechos políticos. No existe un padrón que reúna a todos estos electores. Pertenecen a segmentos ilustrados, urbanos, pero de grandes ciudades y capaces de variar su compromiso político de una elección a otra.


Arrate tiene tras de sí a la izquierda en su más pura expresión. El Partido Comunista y otros sectores postergados por el sistema binomial, hacen la fuerza para juntos poder. Con un porcentaje del electorado que ameritaba otra cosa, no han tenido participación parlamentaria, aún cuando siempre tienen algo propio que decir. Claro está que, mientras algunos sectores de derecha todavìa insisten en tratar de crear campañas de terror, los actuales militantes comunistas tiene poco que ver con aquellos militantes de los 60 o 70 o con los que, alguna vez, sufrieron “la maldita” y que soportaban estoicamente la pulla que cuando llovía en Moscú, salían con paraguas en Santiago. Es más, probablemente un joven dirigente comunista, que ni haya escuchado hablar de los crímenes de Stalin, se siente, en su casa, frente al plasma, a ver un partido de fútbol de alguna liga europea en un canal de alta definición y revise su correo cuyos mail llegan a un servidor ubicado en USA.


Lo curioso de todo lo anterior, es que la suma de los 4 grupos, no representa la población total de nuestro país…

Faltan todos aquellos que se mantienen afuera del sistema. Los que por alguna razón, poderosa y respetable por cierto, no están inscritos en los registros electorales…

Y faltan los que, según las encuestas, no responden, no saben o no quieren contestar por quien votarán. Grupo que puede tener influir significativamente en el resultado final de la elección...

Ahora si: todos estos grupos representan a Chile…

sábado, 21 de noviembre de 2009

Indecisos

En todos los escenarios que la encuesta CEP presenta, tanto en primera como segunda vuelta, el porcentaje de indecisos, de electores que no saben o no responden por quien votarán, es una cantidad tal que puede decidir el resultado de la elección en un sentido u otro.

Para el escenario de segunda vuelta Piñera-Frei, en una de las alternativas, este grupo llega a a 20%. En el caso de Piñera-Enriquez-Ominami, 28%. En los comandos descorchan champaña celebrando la posición que el candidato obtuvo o la proyección que presenta considerando las últimas encuestas, obviándolos. Y, al menos públicamente, todos evitan mencionarlos. Otorgan un sesgo de imprevisibilidad demasiado alto al resultado final.

Es dable dudar si en Chile los porcentajes de indecisos, a poco más de un mes de la elección, pueden llegar a tal cifra. En todas las elecciones de presidentes, desde 1958 a la fecha, el resultado depende de como se ha organizado la izquierda, el centro y la derecha, para ganar la elección.

Incluso, los 17 años de dictadura no cambiaron un ápice el esquema de nuestro padrón electoral: el centro y la izquierda, que representaron el no, ganaron por sobre la derecha que apoyó el sí. Desde ese momento, la Concertación, o sea los mismos que ganaron con el no, han ganado, a la derecha, las 4 elecciones presidenciales.

Tal línea de votación no se hubiera podido dar si, en nuestro país, existiera un alto índice de indecisos. Tras 19 años de democracia, deberían haberse notado. La Concertación no ha hecho gobiernos tan impecables como para que la siguieran apoyando a pie juntillas. En algún momento, deberíamos haber visto algo que rompiera los esquemas, que nos dejara a todos con la boca abierta y sin ninguna explicación. Salvo que una gran masa flotante, un día, y sin previo aviso, decidiera cambiar su voto.

De ahí, entonces, que también es dable pensar que ese alto porcentaje de indecisos ya debe tener considerado por quien votar aunque no lo reconozca. Pero las candidaturas no los pueden obviar y apuntan los esfuerzos en ganar su preferencia, aún cuando sea una lucha en vano.

¿Y qué puede influir en un indeciso para fijar su voto?

La verdad, cualquier cosa. No tiene por qué ser un acto racional o consciente.

Piñera, saltándose la fila en Pudahuel para abordar un avión, puede influir en los indecisos. Enriquez-Ominami en ENADE, hablando de un Primer Ministro para Chile o el beso lésbico en la franja televisiva de Frei, también puede influir. Arrate con su candidatura testimonial, puede ser un poderoso imán para quienes aún no han fijado posiciones.

Pero, claro, estos hechos fijan posiciones, pero no aseguran hacia donde las equilibran. Cada elector interpreta los hechos a su manera y lo que para algunos asegura el voto para la Centroizquierda, para otros, el mismo hecho, los hará votar por la derecha.

Tanto Frei, como Enríquez-Ominami presentan, en la encuesta, un porcentaje de votación menor que los porcentajes históricos obtenidos por la Concertación, desde el 90 a la fecha.

Se colige, entonces, que dentro de la masa de indecisos, existe un alto porcentaje que ya votaron alguna vez por la coalición gobernante. Está por verse cual será su comportamiento. Pueden dar el golpe a la cátedra y convertir a Piñera en el primer candidato de derecha que gana, con este único apoyo.

Pero, si los que, alguna vez, indecisos hoy, votaron por Aylwin, Frei, Lagos o Michelle Bachelet, obedecen a su ADN y reconocen fila en la Concertación, el resultado de la segunda vuelta no tendrá sorpresa alguna. Como ha sido siempre: la izquierda y el centro ganarán a la candidatura de derecha...

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