Próxima a una nueva negociación para fijar el sueldo mínimo,
la presidente de la CUT, Bárbara Figueroa, hace declaraciones, en la prensa,
indicando que el piso, para este sueldo, debería ser $420.000 mensuales.
El ministro del trabajo, Nicolás Monckeberg, salta al ruedo,
indicando que sería fantástico tener ese monto como mínimo, pero que es
absolutamente inviable.
La prensa ha informado que Evópoli, presentará una indicación
al proyecto de ley de inmigración que se discute en el Congreso, para cambiar
el 15% de tope máximo que las empresas pueden tener de extranjeros como
empleados, al 50%.
Si en Chile existiera pleno empleo, sin duda que el sueldo
mínimo que se fijara en la negociación a la que hace alusión Bárbara Figueroa,
sería solo una referencia. La necesidad de cubrir puestos de trabajos
indispensables en las empresas, obligaría subir los sueldos que se ofrezcan.
En estas circunstancias, existen empleos que los trabajadores
evitarían, porque los sueldos asociados, serían considerados muy bajos. Entonces,
las empresas deberían subirlos o, simplemente, se quedan sin trabajadores.
Todos, por supuesto, partirían a buscar las mejores perspectivas que ofrezca el
mercado.
Se produciría la paradoja que el sueldo mínimo legal y el que
pagara el mercado, no serían, necesariamente, el mismo.
Recordemos qué para considerar pleno empleo, no es
estrictamente necesario que el desempleo llegue a cero.
Se llegaría, de rebote, a la situación que el mercado fijaría,
de facto, el mínimo por el que un trabajador chileno, tomaría un determinado
empleo.
Hoy existe una restricción para todas aquellas empresas que
tiene más de 25 trabajadores, en el sentido que sólo pueden tener un 15% de
trabajadores inmigrantes. La iniciativa de Evópoli, indica que las empresas con
200 o menos trabajadores, pueden contratar sin tope, extranjeros. Las con más
de 200, pueden tener 50%.
La agrupación de derecha, fundamenta esta iniciativa, pensando
en que los inmigrantes que han llegado a nuestro país, tengan opciones para
conseguir empleo.
¿Cuál es el trasfondo?
Muchos de estos inmigrantes, están dispuestos a tomar empleos
que, ya sea por la calidad o por el sueldo que se ofrece, los trabajadores
chilenos, no los toman. En otras palabras, la llegada de inmigrantes, implica
la llegada de trabajadores que están dispuestos a trabajar, por menos dinero.
Una empresa de 300 trabajadores, podría tener 150 extranjeros.
Estos 150 extranjeros, tendrían un sueldo menor que el de los chilenos. De
manera tal que, la empresa podría desvincular 150 chilenos, para contratar 150
extranjeros con menor sueldo.
Si tuviera menos de 200, Podría contratar 180 o 190
trabajadores extranjeros. Pingüe negocio para la empresa. Baja sus costos,
cambiando la nacionalidad de sus trabajadores.
Evidentemente, con esta práctica, el mercado sufre un golpe
gigantesco. Se acaba el juego del pleno empleo con mayores sueldos y se vuelve
a tener un sueldo mínimo de total relevancia y que no sufra con los avatares
del mercado.
Con inmigrantes desesperados por trabajar y con limites muy lejanos,
las empresas podrán pagar lo mínimo, siempre habrá alguien dispuesto a tomarlo.
O sea, la inmigración significa mano de obra barata.
La razón que esgrime esta agrupación política, que lo hace
pensando en la situación de la nueva realidad que implica la presencia de los
inmigrantes, en nuestro país, es sólo para lavar la imagen.
Tres conclusiones finales.
Una de ellas, es que Evópoli muestra su origen de derecha y
neoliberal.
La segunda, es que, como lo indicó la Conferencia Episcopal
años atrás, resulta incomprensible que existan trabajadores que trabajen toda
la jornada y que reciben un sueldo que no les permite sacar, a su familia, de
la línea de la pobreza.
La tercera, es que, no
porque puedan representar mano de obra barata, no los vamos a recibir. Por el
contrario, el inmigrante no es el responsable de esta situación. Sólo toma la
oportunidad que el mercado laboral chileno, le ofrece.
Aún así, pese a todo, no podemos cerrar la puerta a quienes cumplan,
para inmigrar, con las condiciones que nuestro país fije para estos efectos.