sábado, 9 de septiembre de 2017

Bachelet, ¿cuán buen gobierno?

El gobierno de Michelle Bachelet ha llevado a cabo la reforma tributaria, la reforma laboral, empezó con la gratuidad en la Universidad para alumnos vulnerables y, hace unos días, el Tribunal Constitucional, aprobó la promulgación que exime de penalidades al aborto, en las tres causales contempladas.

La reforma tributaria ha sido la más profunda que se ha realizado, desde comienzo de los 80. Si bien Aylwin, gravó las actividades del agro, transporte y minería, mantuvo la filosofía que venía en dicha ley. La reforma, en el actual gobierno, cambia la metodología en el cálculo de los impuestos a la renta, tratando de aumentar la recaudación y que quienes tienen más, hagan, efectivamente, el mayor aporte.

La reforma laboral refuerza la labor de los sindicatos en las negociaciones colectivas, fija el último contrato colectivo como piso y no permite el reemplazo durante la huelga. Ha sido lo más radical en las reformas del Código del Trabajo, desde 1990.

La gratuidad para alumnos vulnerables, volvió a ser una realidad. Tal como lo era, hasta el año 1979, en que el gobierno de la época, aplicó políticas neoliberales a las universidades estatales, terminando con la gratuidad que, hasta ese momento, existía. Hoy, el tema ha tomado vuelo propio y la Presidente ha mostrado interés en dejar un porcentaje del 60% de gratuidad. El candidato de la derecha, al respecto, ha afirmado que, en su gobierno, no aumentará la gratuidad, sino que es partidario de dar becas a estos alumnos. El motivo es claro, la gratuidad es sólo para Universidades estatales o, a lo más del CRUCH. O sea, lo planteado por el actual gobierno, echa por tierra el negocio de las universidades privadas, respecto del monto de sus aranceles.

La prensa ha informado suficiente sobre la ley de las tres causales de aborto. Tal vez, durante los gobiernos de la Concertación, lo único que podría compararse, es la promulgación de la ley de divorcio, el 2004, durante el gobierno de Ricardo Lagos.

Sin duda que el gobierno de Michelle Bachelet ha sido el más refundacional, desde la vuelta a la democracia. Y las reformas señaladas, deberían permitir que este gobierno quedara bien parado, frente a la historia. Pero más de algo salió mal.

La crítica inicial

Y desde el comienzo, con fuego amigo. El problema de Caval y la entrevista entre la nuera, el hijo y el banquero, demasiado cercano a un tráfico de influencias, marcaron la crítica hacia este gobierno, a poco andar.

Por si fuera poco, en una conferencia de prensa, consultada la Presidente sobre el particular, respondió que se había enterado por la prensa.

Se sumó, además, la frase para el bronce del Senador Jaime Quintana, a la sazón presidente del PPD, hablando sobre la retroexcavadora que, según él, este gobierno emplearía para llevar a cabo todas sus reformas. Nadie, en la Nueva Mayoría y en el Gobierno, lo respaldó, estuvo de acuerdo o la repitió. Pero la derecha, que siempre escucha lo que quiere escuchar, la utilizó como si fuera el leit motiv de la gestión de Michelle Bachelet. Y no la soltó más.

Durante todo el mandato, la Presidente ha tenido que soportar alusiones sobre ambos temas, cada vez que hace uso de la palabra, realiza algún acto o toma alguna iniciativa.

El cobre

Durante el primer gobierno de la actual presidente, el valor de la libra de cobre, en la Bolsa de Metales de Londres, se mantuvo alrededor de los US$4. Esto trajo un gran caudal de dinero, que Velasco, ministro de hacienda, tuvo la precaución de dejar afuera, para no afectar los equilibrios micro y macro económicos dentro de nuestro país. La coyuntura, permitió que esos 4 años, la minería colaboró con las arcas fiscales y que nuestro país mostrara un crecimiento, que dejaba a todos satisfechos. O sea, el crecimiento no era tema.

Durante el actual gobierno, la libra de cobre ha permanecido en torno a los 2,5 dólares la libra. El impacto de la minería, en el IMACEC, como consecuencia de este bajo precio, ha sido negativo, por un largo período. Si el crecimiento no ha sido aún menor, es porque todo el resto de la actividad productiva de nuestro país, colaboró para paliar el efecto del cobre.

Demás está decir, la importancia que tiene el precio de la libra de este metal, en nuestro crecimiento. Añadamos, que la variación de este precio, no depende del gobierno de Chile, quien sea que gobierne. Inexorablemente, quedamos supeditados a la situación internacional.

El bajo crecimiento durante este gobierno, es sólo ineficiencia del gobierno, según la oposición. Nadie, oficialista, ha salido a discutir esta premisa. El tema llega a tal punto, que la ineficiencia gubernamental, a fuerza de repetir una y otra vez, ha terminado por aceptarse, sin discusiones.

La prensa

En Nuestro país existe, no es ningún secreto, una gran concentración de la propiedad de los medios de comunicación, por grupos económicos proclives a partidos y posiciones de derecha. En el caso de la prensa escrita, esta situación se ve más claramente: entre los diarios de COPESA y El Mercurio, absorben más del 90% de la prensa escrita. Existía, además, el diario La Nación, que era estatal, pertenecía al gobierno y que tenía casi 100 años de vida. Pero el gobierno de Piñera, a fines del 2010, en una clara muestra de política neoliberal, lo cerró.

Los canales de televisión abierta, tampoco escapan a esta concentración: 3 de los 4 más grandes, pertenecen a grupos económicos. Sólo TVN muestra algo distinto, desde el punto de vista de su propiedad.

Para el gobierno de Michelle Bachelet, este mapa de propiedad de los medios de comunicación, ha traído dos líneas de problemas, externa e interna a la Nueva Mayoría.

Una de ellas, la externa, es que los diarios obedecen, por definición, a las posiciones políticas e interesess de sus dueños. De esta manera, sus contenidos apuntan a objetivos muy claros en cuanto a lo que se desea lograr, en cuanto a lo que opina su línea editorial, a lo que informan y a la verdad que desean mostrar. Sin duda que la objetividad es un concepto que, no necesariamente, conjugan en cada titular que publican.

La otra, interna, es una profunda indisciplina que han mostrado, durante este gobierno, sus partidarios, frente a la prensa. Es tal que, a veces, recuerda la misma indisciplina que mantuvieron inalterablemente, durante los 3 años de gobierno, los partidos de la UP. Frente a un hecho político, partidos, dirigentes, parlamentarios, políticos varios, saltan con sus opiniones y no tienen otro objetivo que lograr que alguien los escuche.

Los medios de comunicación, les dan tribuna, en la medida que las opiniones que viertan se acerquen a lo que el medio desea publicar. Se crean así conflictos, contradicciones, se sacan conclusiones, falacias, o posverdades como se llaman ahora, que pueden no tener asidero alguno con la realidad. Entonces, la vanidad de quien emite la opinión se empatiza con el medio que quiere crear, artificialmente, el conflicto. No importa lo que se diga o sus consecuencias, lo importante es verse en la foto o en la pantalla…


Dijimos más arriba que algo salió mal, para este gobierno. Y a la luz de estas líneas, sucedió porque la Moneda no manejó, durante su período, la agenda política. No fue capaz de crear hechos políticos que ocuparan los titulares de la prensa con hechos y planteamientos que provinieran desde Bachelet y no desde la calle Suecia o Antonio Varas.

Nunca pudo explicar a cabalidad que estaba haciendo, cuáles eran sus objetivos, que se logró, quienes resultaron favorecidos, que falló y como se arregló. No logró explicar que en el crecimiento, existen variables que no maneja el gobierno, aunque lo quiera.
Nunca logró que los dirigentes y parlamentarios de la Nueva Mayoría, sintonizaran sus opiniones. Nunca logró que la coalición que la apoyaba, se viera, efectivamente, como coalición y no como montonera.

Tal vez, lo más clarificador de todo esto, es ver al candidato de la derecha hablar sobre este gobierno: todo lo hecho está malo, es incapaz de hacer algo bien, no hay que cambiar a los ministros sino al gobierno… Afortunadamente, siguiendo su línea discursiva, Piñera, que ve al mundo en blanco y negro, tiene la clave para hacer bien, todo lo que Michelle Bachelet hizo mal. Pero, no se ve a alguien del gobierno defendiendo su obra, enfrentado al candidato de la derecha.


Esta situación, ha grabado en gran parte del electorado, la idea que, el actual, ha sido un mal gobierno.

¿Habrá sido tan malo?

lunes, 21 de agosto de 2017

Violación y aborto

Se trata de una ley sobre aborto. Así que, cualesquiera que sean nuestras posiciones al respecto, creo que el resultado no da para alegrarse, ni para sentirse triunfador. Tal vez, para sentir una cierta satisfacción interior, si el fallo del tribunal constitucional coincide con la opinión individual.

Termina así un camino escabroso que demoró más de dos años en ser recorrido. Si hacemos caso a la votación del Congreso como representativa de todos los electores que elegimos a nuestros parlamentarios, la mayoría de Chile está de acuerdo con la promulgación de esta ley.

El paso por el Tribunal Constitucional, al igual que situaciones anteriores, es el último pataleo de la derecha, que se ve superada por el juego democrático. 

Aunque, debemos reconocer, en todo momento, que el tema no es de solución fácil. Especialmente, la tercera causal de aborto, la del embarazo por violación.

Esta causal se diferencia esencialmente de las otras dos: no hay un padre que solidarice, contenga o comparta con la mujer, al momento de decidir si interrumpe su embarazo. Aquí la mujer está enfrentada a si misma, a sus miedos, fantasmas e incertidumbre por el futuro que se le viene encima. No existe algo que atente más contra la intimidad de la mujer y la debe enfrentar sola.

Resulta fuera de lugar una discusión, como la que se dio en el Tribunal Constitucional: abogados expertos en cuanta ley se puede ser experto, fundamentalistas en sus juicios, discutiendo si abortar era o no constitucional, si se atenía a derecho, si se estaba defendiendo la vida.

A nadie se le ocurrió preguntar a las mujeres que están en esta situación, cuanto se sienten respaldadas por la Constitución, por la legalidad vigente. Nadie averiguó en cuanto las ayuda este respaldo.

Los hombres podemos levantar mucha polvareda sobre el aborto, pero serán sólo reflexiones académicas. No estamos hechos para poder imaginarnos la situación, la angustia, la desesperación de una mujer que ha quedado embarazada producto de una violación. No podemos ni siquiera aproximarnos al tema.

Nunca he tenido participación alguna, ni directa o indirectamente, en la decisión de efectuar un aborto. Y ojalá que la vida no me ponga en esta situación. La encuentro dramática, destructiva, aniquilante. Todo mi ser se rebela frente al hecho.

Pero, si una mujer, producto de una violación, decide abortar, no la condeno y respetaré su decisión, aún cuando no la comparta. No existe una manera que yo pueda entender el proceso que seguirá su conciencia. Coincidamos que, en ningún caso, saldrá limpia, deberá cargar con el hecho y esperemos que pueda superarlo, para vivir en paz.
   

Tal vez, le solicitaría que denuncie el hecho. Que haga lo posible para que el causante de su drama, pague. Que se haga justicia por ella y por el niño que no nacerá…

martes, 15 de agosto de 2017

Aborto y Monseñor Medina

Monseñor Medina envió a un matutino, una carta en donde fija su posición respecto al proyecto de ley que despenaliza, en tres causales, el aborto.

Es tal su rechazo, que indica que los cristianos no deberían votar por aquellos candidatos que apoyaron este proyecto. No contento con esto, añade que los católicos que también apoyan esta despenalización, “no están en condiciones de recibir los sacramentos…”. Incluso, concluye en que “ni se les conceda, un funeral público, según los ritos de la Iglesia Católica”.

Monseñor Medina tiene todo el derecho, como cualquiera de nosotros, a dar su opinión sobre este tema y cualquier otro. Ha escalado dentro de la jerarquía de la Iglesia a niveles tales, que ejerce cargos de responsabilidad en El Vaticano. De esta forma, su opinión siempre será, no sólo escuchada, sino, además, dada a conocer por la prensa que concibe a la Iglesia Católica en términos fundamentalistas.

El trasfondo no es que Monseñor Medina está en contra del aborto, sino que, cuando emite sus opiniones, juzga, descalifica, separa, aleja y condena. Sin duda, que él tiene clara la verdad que le permite decidir quién puede ser católico, quien puede comulgar y quien se salvará (atribución que el catecismo que aprendí en el colegio, decía que pertenecía únicamente a Dios).

A mayor abundamiento, el cardenal pertenece a la Iglesia Católica Apostólica Romana que tiene su origen en el Mensaje de Jesús, que ha llegado a nosotros, a través de los Evangelios.

Y los Evangelios nos indican que Jesús se mezcló con todo tipo de gente. No puso condición alguna a quien quiso acercarse. Pordioseros, leprosos, prostitutas, no importaba, no rechazó a nadie.

¿Dónde están los que te condenaban? Yo tampoco te condeno. Vete y no sigas pecando, le dijo a la mujer adúltera, según nos cuenta San Juan, en su Evangelio.

¿En cuál momento de la historia se olvidaron estas enseñanzas, como para que un Cardenal católico, hoy, decida sobre el bien o el mal de todo lo que hacemos y, además, nos juzgue?

Tema complejo. Es muy fácil, también, caer en descalificaciones, tratando de analizar los dichos de este sacerdote.


Así que démosle a Monseñor Medina, Príncipe de la Iglesia, el beneficio de la duda y pensemos que existe la posibilidad que sea solidario con los Bienaventurados que tienen hambre y sed de justicia o que pueda expresar, según el Evangelio de Lucas, su solidaridad con los pordioseros que recogen las migajas que caen de la mesa del rico…

domingo, 16 de julio de 2017

¿Creerles a las encuestas?

Estamos llenos de encuestas sobre los resultados de la elección presidencial, y deberemos soportarlas, in crescendo, hasta noviembre o diciembre, en nuestro país.

Las encuestas tratan de vaticinar resultados, en este caso, políticos. Muchos las usan, casi como dogma, cuando los favorecen, las blanden a su favor como la Espada Cantante o la Tizona, sacan conclusiones y toman decisiones con estas cifras en la mano.

Análogamente, quienes se ven perjudicados les restan valor. Dicen que es sólo una muestra de un momento determinado.

Ni tanto ni tan poco.

El Universo

Las encuestas son instrumentos de medición que tratan de acercarse a lo que sería el resultado final, en un universo dado, de una consulta. Para esto, deben seguir un protocolo que permita a la encuesta, tener cierta dosis de verosimilitud en su resultado.

Deben partir fijando su mercado-meta. A quienes van a consultar. En el caso de una encuesta para averiguar quién podría ser el próximo presidente, debe escogerse una muestra que sea equivalente a la composición social de Chile. En otras palabras, los ABC1, C2, C3, etc., deben ser una proporción equivalente a lo que existe en nuestro país hoy.

Esta estratificación debe darse porque, como es imposible preguntarle a todo el universo, se elige una determinada cantidad de encuestas que sea representativa de la sociedad chilena. Obviamente, mientras mayor sean las coincidencias entre el universo y la muestra, mayor debería ser la probabilidad de acierto. En este caso, deberían coincidir las variables sociales, económicas, profesionales, laborales, habitacionales y todas aquellas que intervengan en el universo. No es una tarea menor, ni mucho menos, sencilla.

En las encuestas que semana a semana, van entregando vaticinios, presentan distintas muestras. Una de ellas, llena el 75 u 80% de los cuestionarios, a la salida de distintas estaciones del metro. Sin duda que la estación Einstein presenta características distintas a la estación Alcántara o Lo Vial y claramente, no mantiene paralelismo alguno con el universo de votantes de nuestro país. ¿No es válida, entonces, esta encuesta? Es válida, pero en la medida que se considere sólo el universo correspondiente a la muestra. Esta encuesta sólo puede vaticinar el universo de personas que salen de las estaciones en que se realizaron las encuestas. En ningún caso vaticinan el comportamiento del electorado.

Otra empresa, realiza algo así como 1.800 encuestas telefónicas, a teléfonos fijos y celulares. ¿Podrá existir una correlación alta y significativa entre el universo de electores y las 1.800 llamadas telefónicas? La respuesta es evidentemente obvia. Sin embargo, los ejecutivos de esta empresa, llaman a conferencia de prensa para dar a conocer los resultados, que la prensa interesada los informa casi como algo irredargüible y que no tiene posibilidad alguna de no ser así.

Otra empresa, decide hacerlas en Santiago y en dos o tres capitales regionales, tratando de acercarse a las características del universo muestral. La respuesta también en obvia. No considera para nada lo que podrían votar los electores de Colchane, Buchupureo, Los Muermos o Caleta Tortel.

El Cuestionario

Luego, corresponde confeccionar el cuestionario. Aquí vendrán las preguntas que, quien confeccionó las preguntas, cree que son las más ajustadas para lograr tener las respuestas más cercanas a la realidad. Este cuestionario es revisado y analizado antes de lanzarlo.

Pero una vez lanzado, las encuestas se llevan a cabo, cara a cara, en la calle o se llama por teléfono y las contesta quien esté al otro lado de la línea.

En el caso del cuestionario, la forma en que está hecha la consulta, también puede determinar algunos resultados. Pueden ser preguntas cerradas o abiertas; donde las alternativas se le leen al encuestado o se confía en su memoria. Por ejemplo, ante la pregunta ¿Quién cree que será el próximo presidente de Chile?, la respuesta puede ser muy diferente si, a continuación de la pregunta, se lee una lista de candidatos o se confía, simplemente, en la memoria del encuestado.

¿Cómo se determina la lista? ¿Cuáles apellidos y en cuál orden se colocan, en el caso de la respuesta cerrada? El orden es una variable no menor.

Incluso, pensando en una respuesta abierta, el cuestionario puede estar hecho de tal manera, que el entrevistado deba mencionar o escuchar un determinado apellido, en preguntas anteriores, logrando así, qué al momento de responder una pregunta abierta, salte a su memoria para indicarlo como alternativa.

Los Dueños

Una de las encuestas pertenece a la CEP. Basta mirar los nombres involucrados entre la presidencia y el directorio del CEP, para que quede meridianamente claro, cual color político podría estar influyendo en esta encuesta.

Lo mismo pasa con ADIMARK. Su propietario fue asesor de Sebastián Piñera, mientras fue presidente de Chile.

Y GFK es dirigida por un ex integrante del “segundo piso” de la Moneda, durante el gobierno de Piñera.

Conclusión


A fin de cuentas, entonces, pura especulación estadística y aprovechamiento político, que puede servir para ocupar algunos minutos de los noticiarios, en hora prime, de la TV, o llenar un express al paso, cualquier mediodía o, por último, alargar unos minutos una buena sobremesa…  

¿Creerles? Ese es otro tema...

martes, 4 de julio de 2017

Después de las primarias

1.417.637 votos fue el total que obtuvo, en su Primaria, Chile Vamos, sumados los tres candidatos.

Se han alzado voces diciendo que la cantidad fue un inesperado triunfo, considerando el partido de fútbol que la selección chilena jugaba en Moscú. De hecho, la cifra alcanzada fue mucho más alta que la obtenida en la primaria Allamand-Longueira. Piñera por sí sólo, obtuvo la misma votación, que el total de votos de aquella jornada.

Chile Vamos tiene, al parecer, todas las condiciones para sacar cuentas alegres, al menos de cara a la prensa y a la opinión pública, respecto al resultado de la elección de noviembre próximo.

Sin embargo, es cosa de rasguñar un poco la pintura y las cosas cambian.

Las últimas tres elecciones que ha enfrentado la coalición de derecha son las siguientes:

Evelyn Matthei, primera vuelta 2013:      1,6 MM de votos.
Concejales octubre 2016:                        1,8 MM de votos.
Primarias 2017:                                       1,4 MM de votos.

Si en las tres elecciones, se han repetido los mismos votantes, sin duda que el millón cuatrocientos mil votos de esta primaria es una buena cantidad, pero el mayor mérito de la cantidad es un arma de doble filo respecto a lo que ha sido el techo electoral de la derecha. Deben crecer 200 mil votos para obtener lo mismo que Matthei en primera vuelta y 400 mil, para igualar la elección de concejales. No se ve muy difícil obtener esos votos, ¿pero, para qué les alcanzaría, en definitiva? ¿Sólo para alcanzar el techo electoral?

Lo realmente valioso para Chile Vamos, sería que quienes votaron en la primaria, no sean los mismos que votaron en las dos elecciones anteriores. De esta manera, existiría un contingente de votantes de derecha, que se reservó para votar sólo en noviembre.

Entonces, este contingente más el 1,4 MM que ya votó en la primaria, permitiría 
sobrepasar el 1,6 MM de Matthei, en primera vuelta y acercarse a los 2,11 MM que obtuvo en segunda. Recién sobrepasando este techo, Chile Vamos empieza a ser un peligro.

Todo esto, en el entendido que todos los votos obtenidos por Ossandón y Kast, se suman a Piñera.

Barajando estas cifras, algún partidario de la candidatura de Guillier, diría que el camino no es tan escabroso. A la coalición de gobierno, le bastaría alcanzar cifras que ya, alguna vez, ha alcanzado: mantener la ventaja que obtuvo en la elección de concejales de octubre pasado o en la segunda vuelta de Bachelet.

El riesgo, es que no hay como medir, hasta ahora, el daño que el Frente Amplio le puede ocasionar a la Nueva Mayoría. Si fuera equivalente al 20,14% que MEO obtuvo en la elección de diciembre de 2009, sin duda que todos los pronósticos fallarían y las cuentas alegres de la Derecha, se justificarían. Pero, concluyendo, el Frente Amplio, debería aumentar el monto de las primarias en 4,3 veces, para alcanzar la misma cifra que obtuvo MEO. ¿Alcanzarán a lograrlo en 5 meses de campaña?

¿Y por dónde podría crecer la Derecha? Después del llamado que Carolina Goic hizo a los votantes de Ossandón y Kast a apoyarla, podrá existir alguna cantidad de esos votos que, despechados, renieguen de la coalición opositora y se vayan a la DC, partido tradicionalmente, de centro-izquierda.

Con este llamado, la senadora deja claro que, por primera vez, desde la vuelta de la democracia, el centro político está realmente ocupado por un partido que no tiene que dar exámenes de conducta para permanecer en esa posición y, de paso, le cierra el camino a Piñera para buscar votos en ese sector. Todo un desafío para Carolina Goic, que pueda mantener este lugar durante los meses de campaña presidencial.

En definitiva, el único camino para crecer, que tiene la derecha, y que depende sólo de su propio esfuerzo, es combatir la abstención de su sector. Crecer en votación, en términos absolutos y no porcentuales.

Curioso, entre Piñera, Guillier y Goic, se repite el esquema del 70…

sábado, 17 de junio de 2017

Ossandón y las boletas falsas

Habrá que esperar para ver como decanta todo el escándalo sobre boletas falsas, que la periodista Pilar Molina, le enrostró a Manuel José Ossandón en el foro sostenido hace un par de días.

Los dardos, ahora, del senador apuntan hacia el comando de Sebastián Piñera, como el cerebro de todo este intríngulis. Sobretodo que Piñera ya se vio envuelto en un hecho similar, hace un par de décadas, cuando Ricardo Claro mostró una grabación donde el ex presidente, montaba una situación que perjudicara abiertamente a Evelyn Matthei.

Si lo hizo una vez, no le cuesta nada hacer otra, debe pensar Ossandón. Incluso su hermana, también mencionada en este cuento, indicó qué, si el empresario involucrado no muestra la boleta que, supuestamente, ella entregó, se presentarán querellas.

El trasfondo de esto, es ver cómo se verá afectada, si es que ocurre, la candidatura del ex presidente, con todo el escándalo.

Los electores que potencialmente votarán por Piñera en las primarias y, posteriormente, en la presidencial de noviembre, le aceptan actitudes como asociadas a su personalidad. Que busque paraísos fiscales, que pague multas a la SVS, que aproveche información privilegiada, que haya huido alguna vez de la justicia o que, en plena campaña, haya tenido que declarar en la Fiscalía, como imputado. No importa, lo encuentran un buen candidato y miran para otro lado. 

Sin embargo, ahora el tema es distinto. Es un ataque directo hacia otro candidato de su propio sector, utilizando armas de baja ralea. Y, lo básico para Ossandón, es que este fuego amigo se revierta contra su contendor y que los electores, ahora sí, no lo perdonen.

Existe una derecha dura que añora a Pinochet. Que justificó la existencia de detenidos desaparecidos como daño colateral, en su gobierno. Pero no le aceptó todo el bullado asunto del Banco RIGG, porque aquí se trataba de meter las manos.

Entonces, la opción del Senador Ossandón, se vería favorecida, si con esto ocurre algo parecido: la derecha dura, que acepta todos los pecados de Piñera en el campo financiero, no le acepte este “fiendly fire” sobre otro candidato de su mismo sector, uno de ellos mismos.

Más aún, considerando que Piñera ha tenido un derrotero político que lo hizo, según él, votar por el No y, posteriormente, deambular hacia los partidos de derecha. Ossandón y su familia no han tenido esos vaivenes: siempre han estado en la derecha.

Todo lo anterior es un extremo de las consecuencias del foro de los candidatos de derecha. Sería la opción, sin duda, que más favorecería al Senador.


El otro extremo, representa que toda esta situación no pase más allá de los exabruptos del momento. Y es lo que debería prevalecer, dado que Chile Vamos y la UDI, respecto a la candidatura de Piñera, no tienen plan B…

domingo, 28 de mayo de 2017

Todo por ser presidente



La propaganda.

Las intervenciones públicas que Sebastián Piñera realiza, repiten el mismo esquema: el gobierno actual es malo, está equivocado, ha destrozado al país, ha disminuido las fuentes de trabajo, las reformas llevadas a cabo son desastrosas, se estancó el crecimiento. Por el contrario, él tiene las recetas exactas y precisas, así que su gobierno llevará a cabo las acciones y tomará las medidas necesarias, con total éxito, para solucionar todos los males que hoy aquejan a Chile, producto del gobierno de la Nueva Mayoría.

A fuerza de repetir siempre el mismo esquema, más de alguien adquiere el convencimiento que el Gobierno, efectivamente, es todo lo malo que el candidato de la derecha indica. Así también, más de alguien asume que Sebastián Piñera tiene todas las recetas para que Chile crezca, bajo su presidencia. Las frases son muy fáciles de recordar y repetir, pero de dudoso contenido, profundidad o certeza.

Claramente, el diagnóstico que realiza y las soluciones que ofrece, tienen mucho de slogan y no son verdades absolutas. Es más, las frases están cargadas de juicios de valor, de adjetivos calificativos que, al calor de la intervención y escuchadas solo por partidarios, se dejan pasar, nadie las contradice y casi terminan aceptándose como verdades.

En más de algún caso, las causas y efectos, no guardan relación o se trata de soluciones cuyas variables, no dependen de la voluntad del gobierno de turno. Pero no importa, ahí se están repitiendo y con un tono y carácter tal que habla a sus eventuales electores, como si ya hubiera ganado la elección.

Más claramente se ve cuando, sus adláteres, se refieren a él, como “Presidente”. Y cuando dice “vamos a hacer esto o lo otro…”. No se plantea una situación en que elección sea eventual. Yo ya gané, es lo que pretende transmitir.

Nada es casual. Obedece a una estrategia de propaganda pre-establecida. Así debe hablar, esto debe decir y repítalo siempre. Actitud que, en una conferencia de prensa frente a periodistas incisivos o en un debate con contendores rápidos de diálogo, no es sostenible porque se vería obligado a profundizar sus críticas y a precisar sus soluciones. Y el plan propagandístico, no contempla estas situaciones.

Tampoco planea hablar sobre su gobierno anterior. Escuchándolo, nadie puede suponer que se trataría de su segundo período. El primero no existió, no existe la posibilidad de autocrítica sobre lo que podría haber hecho erróneamente, por el contrario, que se lo planteen, es un despropósito en su discurso.

Por eso Piñera sólo habla frente a un auditorio cautivo y da entrevistas a periodistas de su sector o fuertemente pauteados. Así, su comando ha tratado de evitar un debate televisivo con Ossandón, producto de las primarias. De otra manera el esquema “ustedes malos, yo bueno” no se sostiene.

Divide al país en buenos, él y sus seguidores, y malos, los que apoyan al gobierno y los que no lo apoyan a él. Y esto lo hace hablando alto, golpeado, seguro de lo que dice, mostrando confianza y seguro de ganar. Por sobretodo, siempre, la imagen de triunfador…

Bien por sus propagandistas.


Los conflictos de intereses.

La cantidad de artículos que han aparecido en la prensa, informando sobre conflicto de intereses que involucren al candidato de la derecha, son innumerables. Considerando, además, que fue citado como imputado a prestar declaraciones ante la Fiscalía. Se descubrió que tiene empresas  en paraísos fiscales, cuyo único objeto es no pagar impuestos en Chile.

Sin embargo, el inversionista mantiene, impertérrito, los primeros lugares en las encuestas. Pareciera que los electores decididos a votar por él o los que creen que será el próximo presidente de nuestro país, conocen esta arista de su personalidad y, aun así, mantienen su disposición para marcarlo en el voto.

Algunos con buena memoria, han recordado que, en la elección pasada, la UDI bajó a Golborne como candidato, porque se descubrió que tenía una cuenta en cierto paraíso fiscal. El partido de extrema derecha no le aceptó sus explicaciones y el ex ministro de minería debió declinar su candidatura.

Sebastián Piñera, al igual que Golborne, también, como ya dijimos, tiene una empresa en un paraíso fiscal. A mayor abundamiento, incluso formada por hijos y nietos.  Pero ahora la UDI mira para otro lado y no le da importancia a un conflicto de interés que, hace 4 años, no dejó pasar.

Hay dos razones para esto. La primera, Piñera encabeza todas las encuestas y la derecha cree que está jugando una carta segura a ganador. Segunda, no tienen candidato alternativo. Piñera es todo o nada. Por eso, un partido como la UDI, con un gran súper ego, debe aceptarle las particularidades de su personalidad.

Cuesta, entonces, encontrar alguna causa, por la cual los partidos de derecha pudieran echar a un lado la candidatura del ex senador. Debería descubrirse un escándalo de proporciones mayores ilegal o ilegítimo. Y pareciera que, a esta altura de la carrera, ya nada más puede aparecer, en esos términos.

Variable que quienes gastan gran parte de su energía en criticar, por su conducta e intereses, deberían analizar, porque pareciera que, por este camino, no le hacen mella al candidato inversionista.


La cercanía a la gente.

Para las primarias de la derecha, Sebastián Piñera deberá realizar una campaña que abarque todo Chile. No puede correr riesgos. Ossandón no le va a regalar nada. Será un apronte de lo que venga con la presidencial, si gana la primaria.

Y ahí veremos a un candidato que no puede arriesgarse a estar en actos espontáneos, con la gente en la calle o en cualquier otro lugar abierto. No lo veremos, sábados o domingos, recorriendo ferias libres o visitando un evento deportivo o artístico.

Lo veremos en actos públicos, pero donde pueda controlar la asistencia y nada más.  Y al aire libre, sólo rodeado de periodistas y cámaras de televisión, como cuando visitó Chañaral, después del último temporal.

O sea, en la carrera presidencial, está corriendo un candidato que, si ganara, debería pasarse encerrado 4 años en La Moneda, porque no podría caminar en ninguna vereda, ni cruzar una calle o atravesar una plaza o visitar un mall. Menos aún, asistir a un partido de fútbol de la Selección Chilena, en el Nacional…

Todo sea por ganar una elección presidencial…

Bienvenidos

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