viernes, 22 de junio de 2018

Caminos de la Democracia Cristiana


Asume  como presidente de la Democracia Cristiana, Fuad Chaín. Elegido en votación directa, durante el mes de mayo, donde votaron más de 14 mil militantes. Cifra inédita por la convocatoria, en las elecciones de presidentes de partido, en nuestro país.

Fuad Chaín fue diputado hasta el período anterior. Perdió, por estrecho margen la senaturía en la Novena Región. De posiciones cercanas a quienes se reconocieron como los “colorines”, se echa encima la tarea de presidir un partido que, según algunos analistas, especialmente de derecha, estaría en crisis terminal. Sobre todo, después de la renuncia de Mariana Aylwin, Soledad Alvear y Gutenberg Martínez.

Crisis desmentida no sólo por la cantidad de militantes que votaron, sino, además, porque la DC, según la elección de diputados de diciembre último, fue el partido de oposición al actual gobierno, que mayor respaldo popular obtuvo, expresado en votos. Y quedó como el tercer partido, a nivel nacional. Sólo superado por la UDI y RN.

Aún así, la tarea por delante no se avizora fácil, ni despejada. Son varios los planos que esperan por una dirección clara y sostenida. Tanto dentro del partido como en su relación con el gobierno de derecha y con el resto de los partidos políticos, especialmente, los de oposición.

Internamente, recuperar la armonía interna, paradojalmente dañada por la candidatura de Carolina Goic, aunar posiciones y tratar de enfilar ese esfuerzo en una dirección, en la cual todos se sumen, logrando superar diferencias, limar asperezas y buscar aquellos consensos que tan populares fueron en la DC.

Frente al gobierno, la estrategia no está clara. No se ha decidido cual tipo de oposición tomará el partido. Desde cerrada y obstruccionista, hasta colaboracionista, un continuo muy amplio. El gobierno ha criticado sin piedad a la administración anterior, de la cual formó parte la Democracia Cristiana. Está por verse si el partido aceptará dichas críticas o tomará medidas en contra de esto. También está por verse si la Democracia Cristiana dejará pasar aquellos proyectos de ley con marcados tintes neoliberales, tan propios de la derecha autóctona.

Algo común  con los partidos de oposición, especialmente los que estuvieron en el gobierno de Michelle Bachelet: ninguno ha hecho una autocrítica por la causa que impulsó el triunfo del actual presidente. Esto conlleva a que no hay, aún, objetivos comunes entre la oposición. Tampoco se sabe si los habrá. Para la DC, un camino puede traducirse en un gran pacto que abarque todos los partidos que no están en el gobierno. O puede ser, también, que se llegue a un acuerdo sólo entre quienes conformaron la Concertación, O sea, DC, PS, PPD, PR. O, por último, insista en un camino propio, con su propia soledad.

Veremos cómo se va escribiendo la historia. Y como se va desenvolviendo la DC, con su nuevo presidente. La tarea no es fácil, los caminos no están pavimentados e, incluso, algunos van cuesta arriba…

sábado, 26 de mayo de 2018

¿Qué podremos decirle a una mujer?


El parte que sacó la Municipalidad de la Condes, por un piropo callejero, puede traer insospechadas consecuencias llevado in extremis.

Si Neruda escribiera hoy en día, “me gustas cuando callas, porque estás como ausente” podría ser acusado por tratar de denigrar a la mujer, impidiéndole expresar sus opiniones.

Peor llegaría a ser su situación, si declamara los versos iniciales de Farewell: “Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira”. No faltaría quien dijera que está limitando a la mujer solo al plano maternal.

“…hoy la he visto… la he visto y me ha mirado…” escribía Gustavo Adolfo Bécquer, en una de sus rimas. ¿En qué se topa para tildarlo de voyerista?

“Y qué yo me la llevé al río, creyendo que era mozuela, pero tenía marido…” contaba Federico García Lorca. ¿Cuántas cosas se le dirían hoy, ante tal confesión?

Y a Buddy Richard, que cantaba que “estaba frente a una profesional de la mentira”, los denuestos que caerían sobre él, serían de antología, por tratar de esa manera a una mujer.

Sátiro sería lo menos que le dirían a Gardel, cuando cantaba “acaricia mi ensueño, el suave murmullo de tu suspirar…”, en El Día que me quieras, canción grabada en 1929, y que ha sido reinterpretada, por tanto y tantos cantantes.

Y si mantenemos la proporción, Arjona debería poco menos que ir a la cárcel, cuando le dice a una pareja que lo había dejado, que “has hecho el amor más veces que mi abuela y aún no sales de la escuela…”. Y no bastándole, en la misma canción, le dice que su “reputación, son las 6 primeras letras de esa palabra…”. De lo peor, sin duda.

Cuesta entender como Salvatore Adamo, se atreve a entrar a Chile, después de cantar que “ella anda del brazo de cualquiera…” y proclama a los 4 vientos, “Y mis manos en tu cintura…”. No sólo las tilda de lo peor, sino, además, les gusta tocarlas.

Años atrás, en un verano, Ricardo Cocciante, cantaba, en la Quinta Vergara, “…Ahora desnúdate, sabes hacerlo bien…”. ¿Qué intenciones podríamos asumirle a este artista, después de estas palabras?

También mencionemos ese antiguo tango que dice “cuando por la calle la veo tan vieja, doy vuelta la cara y me pongo a llorar”. Como si ella fuera la única que ha envejecido. O ese otro, que proclama: “no me has dejado, ni el pucho en la oreja, de aquel pasado malevo y feroz, ya no me falta para completar, más que ir a misa e hincarme a rezar…”. Qué manera de definirla como manipuladora.

Algo debemos estar perdiendo, en la cotidianeidad, del trato entre hombres y mujeres. Ese viejo slogan francés de “Vivre la différence”, parece estar siendo dejado atrás.

Así las cosas, entonces, debemos tener cuidado. Puede darse el caso que, un hombre, parafraseando a Bécquer, le diga, en un momento de romanticismo, a la pareja: “poesía eres tú…”, pero, si ella llega a malinterpretarlo, terminará pagando multa…

 O tempos, o mores…

viernes, 24 de noviembre de 2017

Ni blanco, ni negro

Ni Piñera es lo mejor, ni Guillier es lo peor. Digámoslo al revés: Ni Guillier es lo mejor, ni Piñera es lo peor.

Ninguno de los dos, tiene un hada madrina, una varita mágica, descubrió la piedra filosofal o esconde el santo Grial.

A la edad que ambos candidatos tienen, a la fecha, ya han dejado suficiente historia como para conocerlos. Y como dice el Evangelio de San Juan, quien esté libre de pecado, lance la primera piedra.

De manera tal, ninguna candidatura puede afirmar que tiene mejores equipos, o más preparados o está más afiatado, que tiene más experiencia, diversidad o que lo apoya la historia.

Ningún participante en los comandos, tampoco, puede afirmar que la verdad está de su lado, que garantiza el crecimiento o la paz social y que el otro lo hará todo mal.

O decir que con un candidato a Chile le va a pasar tal cosa y con el otro algo mucho peor, es sólo especulación. No existe manera de saberlo o adivinarlo. Y a la hora de los quiubos, cada uno sabe por cual lado se apea del caballo. Nadie puede asegurar pleno empleo, ni que tendrá a todos los estudiantes, en las salas de clases estudiando.

Esto, es ver al mundo en blanco y negro. Separarlo en amigos y enemigos. Creer que, quien no piensa como yo, está equivocado. O actuar como si el Muro de Berlín, no hubiera caído.

Se dice que algunos animales ven en blanco y negro. Parece que algunos humanos también, cuando hablan de política. El problema es que la historia está llena de estos casos y con tristes resultados.

Stalin, Hitler, Franco, Oliveira Salazar, Marcos, Trujillo, los Somoza, los Castro, la dinastía Kim, Stroessner y no olvidemos lo autóctono, todos dividieron el mundo en buenos y malos, blanco y negro, verdad y mentira. Y, por supuesto, yo soy el bueno, el blanco y el poseedor de la verdad. Ni una posibilidad de estar yo, equivocado.

Pero esto se trata de una elección presidencial, en un régimen democrático, en un país donde todos nos conocemos y nadie sobra. ¿Tiene cabida entonces, yo soy bueno y tú eres malo? ¿No existirán, sólo por casualidad, puntos intermedios? ¿No tendrá mi contendor tanta razón, desde el punto de vista de sus planteamientos, como yo lo tengo de los míos?

La soberbia, esa que me indica que la verdad está de mi lado y todo el resto vive equivocado, no resulta ser buena consejera. Crispa los nervios y polariza situaciones.

Tengamos todo esto presente, al momento de votar porque, a fin de cuentas, salga quien salga, Chile no se vendrá abajo, ni desaparecerá del mapa. Además, al día siguiente de la elección, cualquiera sea el triunfador, todos los chilenos deberemos levantarnos y partir a trabajar o a estudiar. No habrá cambiado nada…

martes, 14 de noviembre de 2017

Las alternativas de Carolina

Tres posibles alternativas de Carolina Goic, para los resultados de la primera vuelta.

La primera, Carolina obtiene el tercer lugar, con el mismo 12%, que la DC obtuvo en la elección de concejales de octubre del año pasado.

Este resultado, tendría algunas ventajas:

-          La DC seguiría siendo el partido con mayor respaldo popular de la centroizquierda.

-          Imaginemos, total no cuesta nada, que este porcentaje, le permite mantener su presencia parlamentaria.

-          Este electorado sería una cantidad suficiente y necesaria para que las candidaturas que van a la segunda vuelta, se desvivan y realicen grandes ofertas, para contar con estos votos. La DC tendría así, una vez más, la manija y dar vuelta la historia para el lado que desee o que la coyuntura aconseje.

-          Podríamos reírnos de las encuestas que vaticinaron para el partido y su candidata, un resultado apocalíptico


Una segunda alternativa, sería ver a Carolina, disputando el cuarto, quinto o sexto lugar, voto a voto con la Beatriz, Kast o el MEO.

Sería una situación muy difícil de definir, ver que la Senadora, que pertenece a un partido que tiene la historia, tradición y raigambre de la DC, deba pelear su lugar final en la elección, voto a voto con MEO que ¿tiene? historia, tradición y raigambre.

Lo mismo deberíamos plantear, en la lucha contra Beatriz, considerando que los partidos del Frente Amplio, ninguno superó el 1 o 2%, a nivel nacional, en la elección de concejales. Esperemos entonces que, aquí, el todo no sea más que la suma de las partes.

Como también esperemos que, con un bajo porcentaje en la presidencial, exista un voto cruzado, lo suficientemente alto, que evite una debacle en la representatividad parlamentaria de la Democracia Cristiana, en la primera elección que existe el voto proporcional.

Con un resultado de esta envergadura, puede darse el caso que el porcentaje de votos falangista, no sea necesario para lograr el 50%, a ninguno de los dos candidatos que compiten en segunda vuelta. Y que, en la lucha de los apoyos para la segunda vuelta, la DC no sea considerada.

A fin de cuentas, entonces, con un bajo porcentaje en la presidencial y con una debacle parlamentaria, la única posibilidad que podría dar una luz de esperanza a la sobrevivencia como partido, es que, con una pequeña representación, pueda darle al candidato que gane, una permanente mayoría en el Congreso, tal como ocurre en los gobiernos del Reino Unido o Alemania, con los partidos más pequeños. Claro que aquí, habría que preguntarse, si da lo mismo, para estos efectos, que el ganador sea de derecha o izquierda.



Por último, la tercera alternativa, si Carolina quedara en el séptimo u octavo lugar, podríamos contarles a nuestros nietos o bisnietos, que, alguna vez, existió un partido que fue el más grande, durante la segunda mitad del siglo XX, que tres de sus militantes fueron presidentes de Chile, que formó parte del triunfo en el plebiscito del 88 y que, en definitiva, realizó muchas y muy significativas obras para el progreso de Chile. Otro cuento sería determinar si nuestros nietos o bisnietos, nos creen la historia…

miércoles, 25 de octubre de 2017

A votar el 19

Flojos, sinvergüenzas, corruptos, ladrones son calificativos que se le escuchan a muchos electores, refiriéndose a todos los políticos que ocupan algún cargo de representación popular o de confianza en el gobierno.

Y caen dentro de esta definición, sin excepción, los políticos comprendidos entre la UDI y el más izquierdista de los partidos. No se escapa nadie.

En las redes sociales circulan, de tanto en tanto, mensajes llamando a cortar remuneraciones y prebendas que tienen los parlamentarios. Aunque, para dar más fuerza a las palabras, caen en inexactitudes, por ignorancia o porque los textos son copiados de otros países. Específicamente, se dice que los parlamentarios, cuando terminan su período, se van gozando de jubilaciones. Esto es totalmente falso. No existe como posibilidad. Cuando un senador o diputado deja el Congreso, cobra solamente los 11 días de marzo y punto. No se lleva peso alguno por otro concepto.

Esto también es escuchado en programas de radio. Curiosamente, en emisoras cuya orientación política es de derecha, donde juzgan y descalifican toda la actividad, olvidándose, dentro de su interés en dejarla por el suelo, que también existen parlamentarios de esa tendencia. Pero, pareciera que no les importa, lo importante es denostarla. Porque, quienes lo hacen, deben suponer que serían los principales perjudicados si aumenta la cantidad de votos emitidos. No es simple casualidad. La intención es real. Con esto se busca desalentar la participación de los electores. Que más gente se quede en sus casas en vez de ir a votar.

Tengan o no razón, una baja participación contribuye a que la política siga manteniendo los vicios que, todos los que alegan, le atribuyen.

Para mejorar la situación, entonces, no debemos quedarnos en nuestras casas, viendo como la historia pasa frente a nuestra puerta y no se detiene. Por el contrario, debemos salir a buscarla y formar parte de ella. ¿Cómo? Yendo a sufragar.
puede asegurar si los resultados que se obtienen con el 50% de los electores, se mantendrán si vota el 80 u 85%. Existe una alta probabilidad que este mayor porcentaje de sufragios, cambie radicalmente la situación. 30% más de votantes implica 4 millones más de electores. Los resultados serían impredecibles.

Entonces, si no queremos en esta actividad a quienes sólo buscan su propio beneficio y queremos, además, tener la certeza que quienes nos representen en el parlamento, los motive una verdadera vocación de servicio público, podemos hacerlo, apoyándolos a través de nuestro voto.

Quedarnos en la casa y abstenernos frente a la elección, nos hace cómplices pasivos de la situación que tanto hemos criticado y obliga al país a seguir soportándola.

Así que el domingo 19, sacudámonos la modorra y vayamos a sufragar, no nos mantengamos al margen. Tengamos claro que, si no vamos, también existen postulantes, de aquellos que no nos gustan, a estos cargos, que se ven favorecidos con nuestra abstención.


En una de esas, el candidato que marquemos, sale elegido…

domingo, 8 de octubre de 2017

La propaganda de la candidatura de Sebastián Piñera

La candidatura de Sebastián Piñera ha formado un comando propagandístico que le maneja la agenda; le indica que hacer o que debe decir y no decir, en cada caso; le crea slogan, frases clichés e ideas-fuerza y trata de vender la imagen de un candidato que se ve lejana a lo que es la persona real.

Todos los integrantes de sus comandos o quienes tienen alguna participación en medios de comunicación, se refieren a él, como el “Presidente Piñera”. No hacen mención de su anterior período, sino que tratan de vender, repitiendo incansablemente esta expresión, la idea entre los auditores.

El candidato y sus seguidores, en cada oportunidad que se presenta, hacen mención que este gobierno es mediocre y no hace nada bueno. También, a fuerza de repetir, tratan de introducir esta idea

Idea que va acompañada, a continuación, de lo bien que lo hará cuando sea presidente. No hay términos medios: ustedes, mediocres y equivocados, haciendo las cosas mal; yo teniendo en la mano la mejor solución, la más correcta, producto de mi preclaro análisis.

Con esta política, Sebastián Piñera demuestra su visión en blanco y negro. No existen términos medios. No conoce otra manera de expresarse que antagonizando. Un marxista diría “agudizando contradicciones”. Claramente, divide al mundo entre buenos y malos. No tiene otro discurso, no puede encontrar algo, ni siquiera medianamente, positivo en el gobierno actual porque se le cae su propio discurso.

Por esto mismo, no habla de su anterior mandato. No hace un mea culpa de sus fracasos, por el contrario, todo lo hecho fue muy bueno y superior a otros gobiernos de la Concertación o Nueva Mayoría. Pero es un tema que tiene demasiadas aristas y que, por lo mismo, dentro del comando propagandístico, no es de los favoritos para ser citado. Se vio hace algunos días, cuando Piñera criticó al gobierno por la forma en qué cedió, para terminar la huelga de hambre de los comuneros mapuches, olvidando así que él hizo lo mismo cuando fue presidente.

Al candidato inversionista no lo veremos, un domingo en la mañana, caminando entre los compradores, en una feria libre. Ni caminando en una calle céntrica o tomando el metro. Su comando ha estructurado la campaña de manera tal, que evita las situaciones espontáneas, los encuentros con la gente, donde debe improvisar. De hecho, la piñericosas en esta campaña, han aparecido cuando no tiene el libreto a mano, cuando se le terminó o cuando surgió una situación imprevista. Así que siempre lo veremos en actos donde su comando pueda manejar toda la situación. Donde esté claro lo que debe decir o callar y no salirse, por motivo alguno, del libreto.

El mejor ejemplo de esto fue en la Octava Región, cuando contó un desafortunado chiste. Las redes sociales explotaron tratándolo de machista, dentro de lo más suave. Posteriormente, tuvo que pedir disculpas. Pero a través de twitter, no se atrevió a dar la cara o su comando no lo dejó.

Fue el único candidato que no asistió al foro en el Salón de Honor de la Universidad de Chile. No tendría nada de particular. En todas las campañas, el candidato que encabeza las encuestas, no demuestra interés alguno en sostener debates con el resto. Aquí pasa lo mismo. Sobre todo después del debate previo a las primarias de la derecha. Lo más probable que la frase de Ossandón “no lo declararon reo por lindo”, aún ronde por la cabeza del candidato de derecha. Y lo más probable, también, es que no debe tener ganas de vivir situaciones semejantes, más aún con candidatos que no son de su sector y, eventualmente, más incisivos. Pero, deberá aceptar, al menos, un foro con televisión abierta. No hacerlo, le puede traer costos políticos que podría pagar muy caro. Pero, desde ya podemos vislumbrar, que su comando, tratará que el diseño del foro o de los foros en que participe, sea lo más amarrado posible y no en horarios prime. Ojalá que no hayan espacios para salirse del libreto y, esto como condición, sólo con Guillier, Beatriz y Carolina. En una de esas, incluso, dejarían fuera a Kast, que es de su propio sector.

Pero es ridículo pensar que, a través de estos foros, el candidato podría perder votos
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Cuesta pensar en que debería suceder, a esta altura de la campaña, para que Piñera dejara de encabezar las encuestas de opinión. No se vislumbra por donde. Es claro que si un elector lo tiene como su candidato, no lo escogió por su transparente moral y ética, sino que ya aceptó todas las martingalas que ha hecho desde el Banco de Talca hasta hoy, le aceptó los conflictos de intereses, su actuar algo turbio en más de algún gran negocio, como las acciones de LAN. Un foro más o un foro menos, entonces, no harán cambiar, a nadie de opción, de idea.

Por esto queda claro que, en los foros, los otros candidatos, no sacarán nada en limpio, ventilándole sus negocios o el problema de los derechos humanos o la “familia militar”.

Su presentación en un foro, muestra las dos grandes debilidades del ex presidente. Una ellas, su incapacidad de plantear al país, una imagen de lo que queremos, de adonde podemos llegar, cuales son los caminos  por donde debemos transitar todos, para hacer de Chile un país mejor. Claramente, no se trata de un líder que arrastra masas, que lo sigan fervorosamente.  Por el contrario, su discurso es casuístico, sin gran arquitectura, poco profundo y, tampoco, inclusivo, ya dijimos que mira al mundo en blanco y negro.

La otra debilidad la hemos detallado en estas líneas: no tiene capacidad para improvisar, para hablar fuera de libreto y, menos, bajo presión. Ya lo vimos en el foro de derecha con Kast y Ossandón. Aquí pierde toda la habilidad que ha demostrado en los negocios. Gran razón para evitarlos.

En diversas oportunidades, el ex presidente ha hecho llamados a la clase media. Incluso, en el foro de la derecha, insistió en que su programa protegía a la clase media.  Pero no nos engañemos, el candidato de la UDI y RN, menciona a la clase media, sólo por necesidad comunicacional. Necesita dirigir su discurso hacia alguien y no puede hacerlo a las clases más desposeídas o marginadas, porque nadie le creería y llegaría a provocar risas. Pero, no pensemos que el candidato pertenece a esta clase media o que aquí están sus más fieles partidarios. Claramente, sus verdaderos partidarios, al igual que él, que han hecho llegar al SERVEL millonaros aportes a su campaña, pertenecen a la crema del ABC1. En este punto, la clase media, es un lejano recuerdo. 
 
En algún momento, el candidato debe haberse reunido con los dos partidos de derecha que lo apoyan. 

Deben haberse discutido los términos, los alcances, los objetivos de la campaña, qué decir y qué no decir, los si y los no. A cambio de esto, los partidos deberían aceptar que nadie, sólo él, dirige u opina sobre su campaña. Los partidos aportan militantes, recursos, propaganda, toda su estructura partidista, sus contactos, lugares de reuniones, pero no opiniones o críticas y, menos, abiertamente, por la prensa.

No solo callar. Un par de meses atrás, Piñera fue citado a declarar a la Fiscalía como imputado en el caso EXALMAR. Ese mismo día, su comando propagandístico, junto al primo vocero, dio a conocer a la opinión pública, el fideicomiso ciego que el candidato pensaba firmar, en el caso de salir elegido.

Toda la prensa de derecha, escrita, hablada y TV, puso el fideicomiso en titulares, y la visita a la Fiscalía pasó a segundo plano o a páginas interiores. La UDI, por su parte, que ha sido de una gran inflexibilidad doctrinaria en el caso del divorcio, de la píldora del día después, del matrimonio igualitario y del aborto, miró para otro lado y no le importó tener, como candidato a la Presidencia de la República, a un imputado ante la justicia. Esto fue un tremendo triunfo de los propagandísticos de la candidatura de derecha y este caso, candidato imputado, inédito en el mundo democrático…

Y no es lo único. Se acusó a Piñera de tener empresas en paraísos fiscales, quien no tuvo más remedio que, después de dar muchas explicaciones, reconocerlo. La UDI, nuevamente teniendo presente su inflexibilidad doctrinaria, guardó silencio. No convenía recordar que, en la presidencial anterior, tiró a Golborne a la cola, por la misma causa y designó a Longueira, candidato.

Hace un par de domingos, El Mercurio denunció que el slogan de la campaña, elegida por su comando propagandístico, donde menciona que vendrán tiempos mejores, era una copia textual, de lo escrito 75 años atrás, por Ana Frank, en su escondite, antes que los Nazis la capturaran y la enviaran a Auschwitz.


Toda una analogía…

sábado, 9 de septiembre de 2017

Bachelet, ¿cuán buen gobierno?

El gobierno de Michelle Bachelet ha llevado a cabo la reforma tributaria, la reforma laboral, empezó con la gratuidad en la Universidad para alumnos vulnerables y, hace unos días, el Tribunal Constitucional, aprobó la promulgación que exime de penalidades al aborto, en las tres causales contempladas.

La reforma tributaria ha sido la más profunda que se ha realizado, desde comienzo de los 80. Si bien Aylwin, gravó las actividades del agro, transporte y minería, mantuvo la filosofía que venía en dicha ley. La reforma, en el actual gobierno, cambia la metodología en el cálculo de los impuestos a la renta, tratando de aumentar la recaudación y que quienes tienen más, hagan, efectivamente, el mayor aporte.

La reforma laboral refuerza la labor de los sindicatos en las negociaciones colectivas, fija el último contrato colectivo como piso y no permite el reemplazo durante la huelga. Ha sido lo más radical en las reformas del Código del Trabajo, desde 1990.

La gratuidad para alumnos vulnerables, volvió a ser una realidad. Tal como lo era, hasta el año 1979, en que el gobierno de la época, aplicó políticas neoliberales a las universidades estatales, terminando con la gratuidad que, hasta ese momento, existía. Hoy, el tema ha tomado vuelo propio y la Presidente ha mostrado interés en dejar un porcentaje del 60% de gratuidad. El candidato de la derecha, al respecto, ha afirmado que, en su gobierno, no aumentará la gratuidad, sino que es partidario de dar becas a estos alumnos. El motivo es claro, la gratuidad es sólo para Universidades estatales o, a lo más del CRUCH. O sea, lo planteado por el actual gobierno, echa por tierra el negocio de las universidades privadas, respecto del monto de sus aranceles.

La prensa ha informado suficiente sobre la ley de las tres causales de aborto. Tal vez, durante los gobiernos de la Concertación, lo único que podría compararse, es la promulgación de la ley de divorcio, el 2004, durante el gobierno de Ricardo Lagos.

Sin duda que el gobierno de Michelle Bachelet ha sido el más refundacional, desde la vuelta a la democracia. Y las reformas señaladas, deberían permitir que este gobierno quedara bien parado, frente a la historia. Pero más de algo salió mal.

La crítica inicial

Y desde el comienzo, con fuego amigo. El problema de Caval y la entrevista entre la nuera, el hijo y el banquero, demasiado cercano a un tráfico de influencias, marcaron la crítica hacia este gobierno, a poco andar.

Por si fuera poco, en una conferencia de prensa, consultada la Presidente sobre el particular, respondió que se había enterado por la prensa.

Se sumó, además, la frase para el bronce del Senador Jaime Quintana, a la sazón presidente del PPD, hablando sobre la retroexcavadora que, según él, este gobierno emplearía para llevar a cabo todas sus reformas. Nadie, en la Nueva Mayoría y en el Gobierno, lo respaldó, estuvo de acuerdo o la repitió. Pero la derecha, que siempre escucha lo que quiere escuchar, la utilizó como si fuera el leit motiv de la gestión de Michelle Bachelet. Y no la soltó más.

Durante todo el mandato, la Presidente ha tenido que soportar alusiones sobre ambos temas, cada vez que hace uso de la palabra, realiza algún acto o toma alguna iniciativa.

El cobre

Durante el primer gobierno de la actual presidente, el valor de la libra de cobre, en la Bolsa de Metales de Londres, se mantuvo alrededor de los US$4. Esto trajo un gran caudal de dinero, que Velasco, ministro de hacienda, tuvo la precaución de dejar afuera, para no afectar los equilibrios micro y macro económicos dentro de nuestro país. La coyuntura, permitió que esos 4 años, la minería colaboró con las arcas fiscales y que nuestro país mostrara un crecimiento, que dejaba a todos satisfechos. O sea, el crecimiento no era tema.

Durante el actual gobierno, la libra de cobre ha permanecido en torno a los 2,5 dólares la libra. El impacto de la minería, en el IMACEC, como consecuencia de este bajo precio, ha sido negativo, por un largo período. Si el crecimiento no ha sido aún menor, es porque todo el resto de la actividad productiva de nuestro país, colaboró para paliar el efecto del cobre.

Demás está decir, la importancia que tiene el precio de la libra de este metal, en nuestro crecimiento. Añadamos, que la variación de este precio, no depende del gobierno de Chile, quien sea que gobierne. Inexorablemente, quedamos supeditados a la situación internacional.

El bajo crecimiento durante este gobierno, es sólo ineficiencia del gobierno, según la oposición. Nadie, oficialista, ha salido a discutir esta premisa. El tema llega a tal punto, que la ineficiencia gubernamental, a fuerza de repetir una y otra vez, ha terminado por aceptarse, sin discusiones.

La prensa

En Nuestro país existe, no es ningún secreto, una gran concentración de la propiedad de los medios de comunicación, por grupos económicos proclives a partidos y posiciones de derecha. En el caso de la prensa escrita, esta situación se ve más claramente: entre los diarios de COPESA y El Mercurio, absorben más del 90% de la prensa escrita. Existía, además, el diario La Nación, que era estatal, pertenecía al gobierno y que tenía casi 100 años de vida. Pero el gobierno de Piñera, a fines del 2010, en una clara muestra de política neoliberal, lo cerró.

Los canales de televisión abierta, tampoco escapan a esta concentración: 3 de los 4 más grandes, pertenecen a grupos económicos. Sólo TVN muestra algo distinto, desde el punto de vista de su propiedad.

Para el gobierno de Michelle Bachelet, este mapa de propiedad de los medios de comunicación, ha traído dos líneas de problemas, externa e interna a la Nueva Mayoría.

Una de ellas, la externa, es que los diarios obedecen, por definición, a las posiciones políticas e interesess de sus dueños. De esta manera, sus contenidos apuntan a objetivos muy claros en cuanto a lo que se desea lograr, en cuanto a lo que opina su línea editorial, a lo que informan y a la verdad que desean mostrar. Sin duda que la objetividad es un concepto que, no necesariamente, conjugan en cada titular que publican.

La otra, interna, es una profunda indisciplina que han mostrado, durante este gobierno, sus partidarios, frente a la prensa. Es tal que, a veces, recuerda la misma indisciplina que mantuvieron inalterablemente, durante los 3 años de gobierno, los partidos de la UP. Frente a un hecho político, partidos, dirigentes, parlamentarios, políticos varios, saltan con sus opiniones y no tienen otro objetivo que lograr que alguien los escuche.

Los medios de comunicación, les dan tribuna, en la medida que las opiniones que viertan se acerquen a lo que el medio desea publicar. Se crean así conflictos, contradicciones, se sacan conclusiones, falacias, o posverdades como se llaman ahora, que pueden no tener asidero alguno con la realidad. Entonces, la vanidad de quien emite la opinión se empatiza con el medio que quiere crear, artificialmente, el conflicto. No importa lo que se diga o sus consecuencias, lo importante es verse en la foto o en la pantalla…


Dijimos más arriba que algo salió mal, para este gobierno. Y a la luz de estas líneas, sucedió porque la Moneda no manejó, durante su período, la agenda política. No fue capaz de crear hechos políticos que ocuparan los titulares de la prensa con hechos y planteamientos que provinieran desde Bachelet y no desde la calle Suecia o Antonio Varas.

Nunca pudo explicar a cabalidad que estaba haciendo, cuáles eran sus objetivos, que se logró, quienes resultaron favorecidos, que falló y como se arregló. No logró explicar que en el crecimiento, existen variables que no maneja el gobierno, aunque lo quiera.
Nunca logró que los dirigentes y parlamentarios de la Nueva Mayoría, sintonizaran sus opiniones. Nunca logró que la coalición que la apoyaba, se viera, efectivamente, como coalición y no como montonera.

Tal vez, lo más clarificador de todo esto, es ver al candidato de la derecha hablar sobre este gobierno: todo lo hecho está malo, es incapaz de hacer algo bien, no hay que cambiar a los ministros sino al gobierno… Afortunadamente, siguiendo su línea discursiva, Piñera, que ve al mundo en blanco y negro, tiene la clave para hacer bien, todo lo que Michelle Bachelet hizo mal. Pero, no se ve a alguien del gobierno defendiendo su obra, enfrentado al candidato de la derecha.


Esta situación, ha grabado en gran parte del electorado, la idea que, el actual, ha sido un mal gobierno.

¿Habrá sido tan malo?

Bienvenidos

Todas las ideas, opiniones, comentarios sobre los temas aquí tratados son bienvenidos...